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Full text of "El postillón de La Rioja : zarzuela original en dos actos"

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EL  POSTILLON 

DE  LA  RIOJA 

ZARZUELA  ORIGINAL 

EIS  DOS  ACTOS 
roa 

DON   LUIS   DE  OLONA, 

MUSICA  DEL  MAESTRO 

DON  CBISTOBAZ.  OUBRID, 

íit'^TíjS.í.utüidya  "^ox  "^ñmí/^a  "v^t^  í;W.  d  tOiOtt'vo  A.d  Cuto, 
d  7  A.Q,^uu\o  ^(L 1856. 


Segunda  edición. 


MADRID  : 

IMPRENTA   DE    MANUEL  GALIANO, 
plaza  de  los  Ministerios,  3. 

1861. 


EL  POSTILLON 

DE  LA  RIOJA, 

ZARZUELA  ORIGINAL 

EN  DOS  ACTOS 
roR 

DON   LUIS   DE  OLONA, 

MUSICA  DEL  MAESTM) 

DON  CmSTOBAL.  GUDRID, 

■R^'^nsíiulaAiCi,  «^ox  ^xmt'vob  \>^z  «,u  d  le,Obt«co  h\  Cuco, 
d  7  ^í,  1856. 


iiegunda  edieioD. 


MADRID  : 

IMPRENTA  DE  M.  GALIAKO,  PLAZA  DE  LOS  MINISTERIOS,  NÚM.  3. 

1861. 


PERSONAJES.  ACTORES. 


LA  BARONESA  DEL  OLMO.    .    .  DoSa  Carolina  Di-Franco. 

BAUTISTA.   D.  Vicente  Galtañazor. 

DON  FELIZ   D.  Manuel  Sanz. 

EL  CONDE  DEL  ARCO   D.  Francisco  Calvet. 

EL  MARQUES  DE  AL  VARADO  (1).  D.  Ramón  Cürero. 

DON  RUFO   D.  Manuel  Franco. 

JUANA   Doña  Dolores  Fernandez 

UN  TENIENTE   D.  N.  Pombo. 

EL  POSADERO   D.  José  Rodríguez. 

UN  LACAYO.    .......  D.  Manuel  Moya. 

UN  ALDEANO   D.  N,  Fernandez. 

UN  NOTARIO  

Aldeanos,  soldados,  aldeanas,  criados  del  parador. 


El  primer  acto  en  un  parador  y  el  segundo  en  una  quinta  entre 
Alfaro  y  Tudela. 
Reinado  de  Felipe  V. 


La  propiedad  de  esta  zarzuela,  la  de 

Casado  y  soliero. 

Gradan  á  Dios  que  está  puesta  la  mesa. 
La  cotorra. 
Las  bodas  de  Juanita. 

Los  dos  ciegos.  1 
El  amor  y  el  almuerzo. 
La  zarzuela. 

Pablito,  ó  segunda  parte  de  don  Simón. 
Bruschino. 
Los  Madgyares. 
Entre  mi  mujer  y  el  negro. 


La  cola  del  diablo- 
Amar  sin  conocer. 
Amor  y  misterio. 
Catalina. 

El  Valle  de  Andorra. 
El  sargento  Federico. 
El  juramento. 

El  liijo  de  familia  ó  el  lancero  voluntario. 
Galanteos  en  Venecia. 
Los  Circasianos. 
Mis  dos  vivjeres. 


pertenece  &  D.  Luis  de  Clona,  y  nadie  podrá  sin  su  permiso  reimprimirlas  ni 
representarlas  en  los  teatros  de  España  y  sus  posesiones  de  Ultramar. 

El  autor  se  reserva  asimismo  el  derecho  de  traducción,  de  impresión  y  de 
representación  en  el  extranjero,  según  los  tratados  vigentes. 

Los  corresponsales  de  D.  Francisco  Rubio,  dueüo  de  la  Administración  gene- 
ral de  obras  dramáticas  y  Uricas,  son  los  encargados  exclusivos  de  su  venta 
T  del  cobro  de  sus  derechos  de  representación  en  dichos  puntos- 


(1)  Este  personaje  representa  ser  un  joven  elegante  y  de  maneras  distinguidas. 


ACTO  PRIMERO. 


El  teatro  representa  el  patio  de  un  parador.— Al  fondo  puerta  grande  que  da  á  un 
pasadizo.  A  la  derecha  de  la  puerta  una  ventana  grande  de  un  entresuelo  con  vi- 
drieras y  cortinillas.— A  la  izquierda  de  la  puerta,  y  en  el  mismo  telón  de  fondo 
otra  ventana  grande  también  del  entresuelo,  en  ella  uií  tiesto  con  claveles  :  se  ve 
la  habitación  y  un  tocador  con  un  espejo  grande,  colpcado  de  manera  que  el  pú- 
blico pueda  ver  en  él  la  figura  de  una  persona  sin  que  esta  aparezca  á  la  vista  do 
los  espectadores.— En  primer  término,  á  la  derecha  [\)  la  puerta  del  entresuelo, 
á  la  cual  se  sube  por  cuatro  escalones.— Más  allá  otra  ventana.— A  la  izquierda 
otra  puerta  y  otra  ventana  iguales.-^Al  rededor  de  todo  el  patio,  cuyos  muros  su- 
ben hasta  las  bambalinas,  un  enrejado  bajo  de  cañas,  y  dentro  de  este  enrejado 
flores  que  se  suponen  plantadas  en  la  tierra  del  mismo  patio.  —  A  la  derecha  una 
mesa  y  dos  sillas.— A  la  izquierda  otra  mesa  con  un  mantel  y  dos  sillas.— Junto 
á  la  puerta  del  fondo  un  velador  pequeño.— Empieza  á  amanecer. 


Al  levantarse  el  telen  la  escena  está  sola.  Al  compás  de  la  orquesta  suenan  dentro 
fuertes  golpes. 


ESCENA  PRIMERA. 


MUSICA.  —IMTRODÜCCION. 


Canto. 


Dentro  voces  de  ios  soldados. 

Ah,  del  parador! 
Pronto  despertad! 

Mozas  saliendo  á  la  escena  con  .luana  que  trae  una  luz. 

(ünas.)  Qué  voces! 

(otras.)  Qué  estrépito! 


(O  Entiéndase  por  derecha  é  izquierda,  la  del  público- 


—  4  — 

Dentro  VOCES.      Pronto,  despertad! 

(juana  y  las  mozas  se  miran  sobresaltadas  é  inquietas.) 
Coro  dentro  de  soldados. 

Ah,  del  parador! 
Pronto,  despertad! 
Voto  á  Belcebú, 
abran  sin  tardar! 
Mozas.  Quién  llama  á  estas  horas? 

Juana.  Oid!  Oid!  (lodas  prestan  el  oído.) 

Dentro  soldados.  En  nombre  del  rey, 
abrid,  abrid. 

Todas.  (sobresaltadas.) 

En  nombre  del  rey? 

Juana.      (corriendo  á  abrir.) 

Ya  van!  Ya  van! 

(Se  va  por  la  puerta  del  fondo.) 
Mozas.      (Apartándose  &  un  lado  con  recelo.) 

Qué  buscarán  aquí? 
¿.      Ay,  cielos!  qué  será?  (unasá  otras.) 

(Sale  por  el  fondo  Juana  y  con  ella  un  grupo  de  soldados  con  un  oficial .  Juana  los 
saluda.  Las  mozas  continúan  retiradas  á  un  lado  del  proscenio  observando  con  inquietud. 
Los  soldados  se  dirigen  á  Juana  coa  alegre  familiaridad  y  gracejo.) 

Sold.  Paso  á  la  tropa  ligera! 

No  temas,  no,  reina  mia : 
que  el  escuadren  de  Navarra 
ante  esos  ojos  se  humilla. 

Ole,  salero!  (a  Juana  que  sonrie.  ) 

Ole! 
Ole,  mi  niña! 
Cristo,  qué  parva  de  mozas! 

(Reparando  en  las  otras.) 

ay,  mí  teniente,  y  qué  lindas! 

(corriendo  al  lado  del  oficial.) 

Juana  y  Mozas.  (Animándose.) 

Viva  la  tropa  ligera 
por  lo  galante  y  lo  fina! 
Venga  en  buen  hora  la  tropa 
que  aquí  será  bien  servida. 


—  5  — 
SoLD.  Ole,  salero! 

A  UN  TIEMPO. 

Mozas.  Soldados. 

Viva  Ole, 

la  gallardía!  Ole,  minina! 

Ay,  escuadrón  de  Navarra!  Cristo,  qué  parva  de  mozas! 
No  hay  quien  á  tí  te  resista!      Ay,  mi  teniente ,  y  qué  lindas! 

Ay,  qué  finura ,  Ay,  mi  teniente, 

qué  buen  humor  mande  por  Dios 

gasta  la  gente,  que  aquí  nos  dejen 

del  escuadrón.  de  guarnición. 

Viva!  Ole! 

Todos.  Bien ,  por  Dios! 

Mozas.  Soldados. 

Viva  la  gente  Vivan  las  niñas 

del  escuadrón.  del  parador!  (cesa  la  música.) 

HABLADO. 

Ten.      Alto  y  silencio!  Basta  ya  de  piropos.  Firmes! 
Juana.    En  qué  podemos  serviros,  señor  oficial? 

SOLD.        (Requebrando  á  Juana  al  verla  adelantarse.)  Olc! 

Ten.      Firmes !  (Demonio  de  escuadrón !  En  viendo  faldas  se 

dispersa  como  una  banda  de  gorriones.) 
Juana.    Qué  os  trae  por  aquí  á  estas  horas?  ¡ 

Ten.        Despacio,  que  no  soy  costal,  (saca  un  pliego  abierto  y  lee  entre 

'  dientes.)  Huum...  hácía  la  frontera  de  Francia...  Huum... 

Un  lunar  junto  á  la  barba...  y...  (Repara  en  ios  soldados  que 
por  detrás  de  él  hacen  señas  y  hablan  con  las  mozás.)  Fírmos!  Eu!  Por 
la  derecha...  march!..  En  su  lagar,  descanso!  (los  soldados 

ejecutan  estos  movimientos.)  Y  á  distancia  de  filas.  (Alas  mozas.) 

Grrrris-to  con  el  escuadrón!  (Aparte  bajando  al  proscenio . ) 
Juana.    Sí,  sí.  Léjos,  léjos!^ 

Ten.         (a  las  mozas.)  Y  VOSOlraS...  acercaos.  (Las  mozas  le  rodean.) 

Juana.    Pues  qué  se  ofrece? 

Ten.    .  Ha  venido  á  este  parador  algún  viajero  alto  ?  (Las  mozas 

mueven  la  cabeza  en  señal  negativa . )  Pelinegro?  (e1  mismo  movimien- 
to. )  Con  un  lunar  junto  á  la  barba. 


—  6  — 

Juana.    Aquí  no  ha  venido  ningún  lunar.  •  -  , 

Ten.      Ni  habéis  visto  pasar  por  el  camino  á  nadie  que  pueda- 

parecerse... 
JuxNA.    A  quién? 

Ten.      a  ese  hombre?  u.-,  . 

Juana.    Y  quién  es  ese  hombre?  >  ;hTí;'lby  ,;>! 

Te]^í     iüno  alto,  pelinegro,  con  un  lunar  junto  á  la  barba^ 

Jüaiía.  ■  •Vuelta?  Ya  me  lo  habéis  dicho  dos  veces. 

Ten.  y  lo  diré  ciento  hasta  dar  con  el  fugitivo.  El  señor  con- 
de del  Arco,  nuestro  gobernador,  nos  ha  mandado  re- 
volver cielo  y  tierra... 

Juana.    Se  trata  acaso  de  algún  salteador  de  caminos? 

Ten.  Se  trata  de  un  oficial  que  ha  herido  á  su  jefe  en  desafio, 
por  no  sé  qué  cuestión  de  amor...  El  amor,  hijas  mias, 
es  la  perdición  de  los  hombres... 

Juana.    Y  de  las  mujeres. 

Ten,      Total,  que  es  la  perdición  de  los  dos  sexos.  Conque... 

(a  los  soldados.)  Vamos  á  registrar  el  parador. 
Juana.    Poco  á  poco.  Los  huéspedes  están  durmiendo  todavía... 
Ten.      Yo  los  despertaré.  Trompeta  toca  la  diana. 
Juana.    La  diana?  Pues  no  quiere  mover  mal  escándalo. 
Ten.      Que  se  me  presente  el  amo  del  parador. 
Juana.    Para  qué?  Mi  padrino  es  sordo  como  una  tapia  y  yo  hago 

sus  veces.  Con  que  así... 
Ten.      Toca,  trompeta. 

Juana.    Yaya,  señor  oficial.  Esperad  al  menos  que  los  huéspe- 
des se  levanten.  Yo  mientras  os  daré  de  beber. . . 
Ten.      De  beber?  Eso  me  enternece. 
Juana,    Si  vos  sois  muy  amable. 
.  Ten.      Huí,  qué  remona,  (ua  abraia.) 
Juana.    Quieto!  Quieto! 
Ten.      Escuadrón!  Rompan  filas. 

SOLD.  Alza!  (Yendo  á  abrazar  á  las  mozas.) 

Mozas.  Ah!  (Huyendo.) 

Ten.  Dame  esos  brazos  morena!  (a  Juana  que  huye.) 

SOLD.  Ole!  (suenan  campanillazos  dentro,  todos  se  detienen  de  pronto.) 

Todos.  Eh? 

Juana.    Oís?  Buena  la  habéis  hecho. 


—  7  — 

Ten.       Por  qué? 

Juana.    Porque  habéis  despertado  á  la  señora  que  ocupa  esa  lia- 

bilacion. 
Ten.      Una  señora? 

Juana.  Sí.  Una  señora  que  llegó  aquí  ayer  mañana  con  su  ma- 
yordomo. (  Suenan  campanillazos . ) 

Ten.  Pues  no  arma  flojo  escarceo!  Es  bonita? 

Juana.  Gomo  un  coco. 

Ten.  Demonio!  Joven? 

Juana.  De  unos  sesenta  años. 

Ten.  Para  el  picaro... 

Juana.  Y  con  un  geniazo...  (suenan  campanillazos.) 

Ten.  (con  impaciencia.)  Carguc  cl  diablo  con  ella  y  con  la  campa- 
nilla... (viendo  salir  á  D.  Rufo  que  viene  apresurado.)  Quíéu  eS  CSe 
cuervo!  (a  juana.) 

Juana.    Su  mayordomo. 

Rufo,     (a  juana.)  No  oís  que  la  señora  está  llamando? 

Juana.  Sí  señor  voy  corriendo...  (va  á  dirigirse  á  la  habitación  del  fondo. 
El  teniente  se  interpone . ) 

Ten.      Alto!  Lo  primero,  vengan  esos  brazos! 
Rufo.     (ai  teniente.)  Soñor  oficial,  yo  no  debo  consen. .. 

Ten.  Fuera  de  enmedio!  (naciéndole  dar  una  \uelta  y  echándole  á  mi 
lado.) 

SOLD.        Sí,  SÍ!  (q  uieren  abrazar  de  nuevo  á  las  mozas.) 

Juana,     Defendednos!  (poniéndose  detrás  de  D.  Rufo.) 

Rufo.       Yo?  Cáspita!  (Esquivando  los  abrazos  de  los  soldados.)  AtráS  Ma- 

melucos! 

SOLD.         No,  no!  (Golpe  de  orquesta.) 

Rufo.     La  señora! 

(La  puerta  del  fondo  se  ha  abierto  de  repente  y  la  Baronesa  aparece  en  el 
umbral.  Es  una  vieja  de  unos  sesenta  años,  algo  encorvada  por  la  edad,  y  se 
apoya  en  un  gran  bastón  de  puño  de  oro.  Todos  se  detienen  quedando  los 
soldados  á  la  izquierda  y  las  doncellas  á  la  derecha .  La  Baronesa  queda  á  la 
puerta  y  exclama.) 

CANTO. 


Bar. 


Qué  escándalo! 
Qué  estrépito! 


—  8  — 

No  hay  medio  de  dormir!  (va  bajando  lentamente.) 
SOLD.  yMoZAS.  (Mirándola.) 

Qué  cara! 
Qué  gesto! 
Por  qué  nos  mira  así? 

Bar.         (Mirando  á  unos  y  otros.) 

Mozuelas!  (En  medio  de  los  dos  grupos.) 

Soldados! 
Muy  lindo! 

Ya!  Ya!  (con  ironía.) 

Tal  teje  maneje 
anda  por  acá! 


Mozas  .  Oid . . .  (Queriendo  di  sculparse.) 

Bar.  Ya,  ya! 

Mozas.  Es  que... 

Bar.  Ya!  Ya!.. 

SoLD.  Y  mozas.  Yo!.. 

Bar.  Chito!  (con  imperio  y  dando  con  el  bastón  en  el  suelo.) 

Todos .  Bien  está !  (Retrocediendo . ) 
Bar.  (Hablado,  regañando.)  «Háse  vistO...» 

Todos,  (cantado.)  Bien  está! 

Bar.  No  bien  asoma 


la  luz  del  dia, 
de  amor  ya  escucho 
la  algarabía! 
Bonita  cosa 

es  el  amor!       (van  á  hablíJt  las  mozas.) 
Gallen  las  necias!       (va  á  hablar  el  teniente.) 

Calle  el  sayón! 
SoLD.  Y  MOZAS.      ¡Oh,  oh! 
Unos  con  otros.     ¡Oh,  qué  vieja 

tan  uraña! 

Cuál  se  irrita! 

Cuál  regaña ! 

¡A  sus  años  \ 

le  da  horror 

quejuguemo' 

al  amor! 


—  9  — 

Bar.  Al  amor!       (con  sarcasmo  y  casi  hablado.) 

¡Je!  ¡je! 
SoLD.  Y  MOZAS.      ¡Al  amor! 

Á  UN  TIEMPO. 

SOLD.  YMOZAS.  BARONESA. 

Que  juguemos  al  amor.  Linda  cosa  es  el  amor. 

Bar.       (Mirando  á  las  mozas.) 

¡Qué  necio  error! 


Como  es  el  hombre 
bello  animal 
y  amor  le  presta 
grata  disfraz, 
poquito  á  poco, 
pian,  pian, 
nos  va  engañando 
tierno  y  galán. 

¡Aaah!  (Como  suspirando  á  un  dulce  recuerdo.^ 

¡Aaay! 

(oe  pronto  y  regañando  impaciento  y  con  despecho.) 

¡Ay,  qué  tontas 
que  somos  las  hembras! 
¡Jesús,  qué  retontas 
nos  hace  el  amor! 
(a  las  mozas.)     Ya  quc  el  hombre 
es  un  ave  de  paso, 
¡cañazo  en  el  hombre! 
¡Cañazo  al  bribón! 

(sonriendo  con  malicia . )  EUo  SÍ . . . 

Tienen  un  no  sé  qué... 
(u«  pronto.)  Pero  qué? 

No  señor! 
Cañazo  en  el  hombre! 
Cañazo  al  traidor! 
SoLD.  Y  MOZAS.      Esc  uo  sé  qué  tan 
fascinador,  es  el 


—  10  — 

dulce  imán 

del  naciente  amor. 


HABLADO. 

Te?í.  (a  la  Baronesa.  )  Señora!  yo  reclamo  en  nombre  dé  mi  sexo... 
Bar.      Apartad,  que  trascendéis  á  cebada,  (se  pone  &  hablar  aparte  con 

D.  Rufo.) 

Ten.         (Oespues  de  olerse  las  mangas  del  uniforme.)  EsO  Será  CUlpa  de  mi 

caballo,  (a  juana.)  Y  á  propósito.  Podrá  tomar  un  pienso? 
Juana.    No  hay  inconveniente. 

Ten.  .    Pues  el  pienso  lo  primero,  y  luego  el  vino  que  me  habéis 

prometido,  (a  la  Baronesa  saludándola  militarmente.)  Scñora... 
etc.!  (Aparte  mirándola  de  reojo  al  irse.)  MaloS  lobOS!  (A  los  sol- 
dados.) Por  la  izquierda...  march!  (seva  con  eiios.) 
Juana,     (a  las  mozas.)  Id  con  ellos  y  servidles  de  beber.  (Las  mozas  se 

van  con  los  soldados.)  Ay,  qué  plaga!  (  A  la  Baronesa  que  está  hablan- 
do en  Yoz  baja  con  D.  Rufo.)  QuCrcis  algUUa  COSa? 

Bar.  (con  impaciencia.)  Quc  tc  marchcs. 

Juana.  Ave  María!  (va  a  irse.) 

Bar.  Ah!  escucha!  (sentándose.)  Tráeme  una  taza  de  té. 

Juana.  Al  instante,  (va  &  irse.) 

Bar.  Muy  caliente,  eh? 

Juana.  Sí  señora,  (id.) 

Bar.  y  con  tostadas. 

Juana.  Bueno!  (w.) 

Bar.  y  con  leche. 

Juana.       Bien!  (Va  impaciente.) 

Bar.  y  con...  (lose.)  Ejem!  ejeai,  ejeml 

Juana.  Con  qué?  (impaciente.) 

Bar.  Con  nada.  Yete. 

Juana.  (Hum!  Qué  cansera!)  (se  va.) 

ESCENA  íí. 

Don  Rufo.  La  Baronesa. 
Rufo.     (Mirando  á  un  lado  y  á  otro.)  Estamos  solos.  No  hay  cuidado. 

Bar.        (se  levanta  de  pronto  y  se  pasea  con  ligero  ademan.  )  Ay!  Respiro!  Ya 


me  dolía  la  cintura  de  estar  encorvada.  Hablad,  D.  Rufo. 
Habéis  hecho  mi  encargo? 

Rufo.  Sí,  señora  Baronesa.  Y  he  visto  al  notario  que  debe  lue- 
go venir  para  extender  el  contrato  según  las  instruccio- 
nes que  le  demos  á  fm  de  llevarlo  mañana... 

Bar.  No  es  eso  lo  que  más  me  interesa.  Qué  sabéis  del  mar- 
qués? 

Rufo.      Que  llegará  á  este  pueblo  dentro  de  pocos  instantes...  y 
que  pasará  algunas  horas  en  este  parador,  antes  de  pre- 
, sentarse  en  la  quinta...  en  la  cual  va  á  ofreceros  su  mano 
-f.imoo  li  >  de  esposo.    . . 

Bar.  Eso  último  ya  lo  veremos.  Si  mi  tio  me  ha  propuesto  esa 
boda,  si  el  marqués  la  ha  aceptado  sin  conocerme...  yo 
sólo  consentiré  en  ella  siempre  que  el  novio  me  parezca 
bien.  De  lo  contrario... 

Rufo.  Sí.  Tal  ha  sido  la  condición  que  habéis  puesto  al  señor 
conde  del  Arco  vuestro  tio...  y  para  conocer  al  marqués 
habéis  tomado  ese  disfraz  que  tan  mal  se  aviene  con 
vuestra  juventud  y  belleza.  Pero  lo  que  vos  ignoráis...  lo 
que  os  va  á  sorprender  es... 

Bar.  Acabad. 

Rufo.     Que  el  marqués  ha  tomado  las  mismas  precauciones 

que  vos. 
Bar.  Cómo? 

Rufo.  Que  también  quiere  ver  antes  de  ofreceros  su  mano  si 
le  convenís  ó  no  para  esposa,  y  que  por  una  singular 
coincidencia  ha  resuelto  presentarse  en  vuestra  quinta 
disfrazado. 

Bar.       Disfrazado?  - 

Rufo.     Como  lo  estáis  oyendo.  Disfrazado  de  postillón. 

Bar.  El!  Un  marqués!  Cómo  ha  de  imitar  el  lenguaje  y  las 
maneras... 

Rufo.     No  sabéis  por  vos  misma  lo  fácil  que  es  fingir  cuando 

nos  conviene? 
Bar.       Pero  quién  os  ha  dicho... 

Rufo.     Uno  de  sus  criados  á  quien  mandó  anoche  adelantarse, 
y  que  merced  á  mi  maña  y  á  ciertos  escudos  que  le  di... 
Bar.       Según  eso  al  marqués  y  á  mí  nos  ha  ocurrido  la  misma 


—  12  — 

idea.  Ya  me  rio  de  antemano...  Gracias,  D.  Rufo.  Sois 
un  hábil  mayordomo,  y  os  prometo... 

Rufo.  Ay!  Con  tal  que  el  señor  marqués,  me  conserve  á  vues- 
tro servicio. 

Bar.       Qué!  Tenéis  miedo... 

Rufo.     Sí,  señora.  Esa  idea  me  quita  el  sueño.  Gomo  el  mar- 
qués no  me  conoce... 
Bar.       Qué  aprensión! 

Rufo.  Es  que  vos  no  sabéis  lo  que  me  han  contado  acerca  de 
su  carácter.  Dicen  que  es  un  hombre  extravagante ,  que 
concibe  las  ideas  más  absurdas...  y  que  una  vez  conce- 
bida una,  la  lleva  á  cabo  por  extraña  ó  imposible  que  pa- 
rezca. 

Bar.      De  veras?  Es  decir  que  debo  estar  prevenida  para  no 

admirarme  de  nada? 
Rufo.  Justo. 

Bar.  Entonces  ya  no  me  extraño  de  que  el  marqués  haya 
aceptado  esta  boda  sin  haberme  nunca  visto. 

Rufo.  Qué  lástima!  Gasaros  con  un  desconocido...  Vos!  Viuda, 
libre,  rica...  vos  que  habréis  tenido  tantos  pretendien- 
tes:.. 

Bar.      No  me  habléis  de  pretendientes,  D.  Rufo. 

Rufo.     Ya!  eso  os  trae  á  la  memoria  aquel  máscara  importuno 

que  este  carnaval. , . 
Bar.       Qué  hombre!  Dios  mió!  Qué  hombre!  Fué  mi  sombra 

en  todos  los  bailes ! 
Rufo.     No  le  disteis  malas  calabazas. 
Bar.      y  bien  severamente. 

Rufo.  Demasiado.  Guando  os  dijo  que  era  un  oficial...  Vos  le 
humillasteis  con  aquel...  «Sois  muy  poco  para  mí,  caba- 
llero.» 

Bar.  De  cuyas  resultas  pocos  momentos  después  desafió  sin 
quitarse  la  máscara  al  coronel  que  se  habia  acercado  á  ga- 
lantearme. 

Rufo.     Y  á  quien  hirió  según  he  sabido. 

Bar.       Ay!  Mucho  me  alegro  de  no  haberle  visto  nunca  la  cara, 

porque  me  estaría  acordando  de  ese  hombre...  como  de 

una  visión  fatídica. 


—  13  — 

Rufo.     En  fin,  con  tal  que  el  señor  marqués  os  agrade. . . 
Bar.       Sí,  sí.  Esto  es  lo  que  importa.  Respecto  á  sus  extraya- 
gandas ,  como  ya  estoy  prevenida  no  me  sorprenderán 

y...  ejem!  ejem!  ejera!  (viendo  salir  ai  posadero  que  trae  el  té  y  to- 
mando nueramente  las  maneras  de  ▼leja.) 

Rufo.     No,  no  tengáis  cuidado.  Este  posadero  es  sordo  como  un 

guarda-cantón. 
Pos.       (saliendo.)  Aquí  traigo  el  té  y  las  tostadas. 

Rufo.       Dejadlo  sobre  la  mesa.  (eI  posadero  se  va  con  el  tó  Um  el  fondo.) 

JeljelAhí. 

Pos.  Ya  no  lo  quiere  tomar?  (se  encoge  de  hombros  y  se  Ta  hacia  la  puer- 

ta de  la  derecha.) 

Rufo.     Sí  ,  hombre ,  sí.  Calle!  Y  se  marcha  !  (lo  coge  del  hvaw.)  No 

me  habéis  entendido!  Traed  acá  ese  té! 
Pos.       Acabárais  de  hablar. 

Rufo.  Acabárais  de  oír.  Disimulad,  señora,  si  pierdo  la  pacien- 
cia... (se  oye  ruido  de  campanillas  y  látigos^.) 

Juana,    (saliendo  vivamente.  )  Tío!  Tio!  (Al  posadero.)  Una  silla  de  posta! 

Rufo.        Una  silla?  (corre  á  la  puerta  del  fondo.) 

Juana,    (cogiendo  del  brazo  al  posadero.)  Quizá  sc  detenga  para  mudar 

tiro!  Bajad  pronto. 
Pos.       (sin  entenderla.)  Qué  ticncs,  muchaclia? 
Juana.    Hum!  Me  requemo!  (Latigazos  dentro.)  Ya  está  ahí. 
Rufo.     (Mirando por  ei  fondo.)  Un.postillon  alto?  Buen  mozo!  El  es 

sin  duda. 

Juana.    Y  os  sentáis !  Venid !  Venid !  (se  lo  iieva  por  fuerza.) 
Rufo.     (a la  Baronesa.)  Es  cl  marqués! 
Bar.       El  marqués? 

Rufo.  Sí,  señora,  sí.  Las  señas  de  su  disfraz  son  las  mismas  que 
me  dió  el  criado.  Además,  la  hora  en  que  debia  llegar,  to- 
do concuerda  exactamente. .. 

Dentro  una  voz.  Caballo!  Caballo ! 

Rufo.     Qué  hacemos? 

Juana.    Pedro!  Juan!  Muchachos!  Que  sirvan  al  postilion  lo  que 

quiera! 
Rufo.  Vienen! 
Bar.      Quedémonos  aquí! 


V 


—  14  — 


ESGEiNA  IIL 

La  Baronesa  sentada  á  lamesa  y  tomando  té.  D.  EUFO  en  pié  á  su  lado.  Mo- 
ZOS  y  criados  del  parador,  saliendo  por  el  fondo  y  como  abriendo  paso  á  alguno.  En  se- 
guida D.  Feliz  de  postillón. 

MÚSICA.  CANTO. 

Coro.  Bien  por  los  postillones. 

de  este  contorno. 

Feliz.       (Apareciendo  en  la  puerta  y  hablado.)  «A  la  paZ  de  DioS.» 

Coro.  Entre,  le  servirémos, 

entre,  buen  mozo. 
Feliz.  Gracias!  (Entrando.) 

Coro.  Buen  vino  y  buena  mesa 

se  le  dará! 

que  en  la  posada  sobra 

la  voluntad. 
Feliz.  Ajajá!  (con  satisfacción.) 

Coro.  Mandad,  mandad, 

que  en  la  posada  sobra 

la  voluntad. 
Feliz.  Eso  me  gusta! 

Coro.  Mándenos  pues! 

Feuz  .  Chiquios !  Un  trago ! 

voto  va  quien!  (Le  sirven  de  beber.) 

Copla. 

Yo  soy  postilion  riojano, 

de  Alfaro  voy  á  Tudela, 

soy  flor  de  los  postillones, 

coquito  de  las  venteras. 
Preguntad, 
preguntad 

y  ellas,  ay!  os  lo  dirán! 
Coro.  De  verdad? 

Feliz.  De  verdad. 

ellas,  ay!  os  lo  dirán. 


—  15  — 

En  todas  las  ventas 
detengo  mi  silla, 
me  dan  cuatro  besos 
Teresa  ó  Juanilla, 

me  atizo  un  buen  jarro,  ;  ; ' 

enciendo  el  cigarro... 

y  listo  y  alegre 

rae  vuelvo  á  montar. 

Zas!  Zas!  (sacudiendo  el  látigo.)       .Lij.  t 

Zas!  Zas!  ,  ^ 

Jála,  caballo! 
Juí,  coronela! 
Corre,  beata! 
Corre  á  Tudela! 
Nadie  alcanzarnos 
puede  jamás, 
que  un  postillón 
como  yo  no  babrá! 
Coro.  Zas ! 

Á  m  TIEMPO. 

Coro.  Feliz. 
Jalá,  caballo!  Jála! 
Huí  coronela!  Huí! 
Corre,  beata!  Beata! 
Corre  á  Tudela!  Beata! 
Coro.  Nadie  alcanzarle 

nunca  podrá! 
Feliz.  Alcanzar? 

Zas!       (Cfugiendo  el  látigo.) 

TODOS. 

Coro.  Feliz. 

Nadie  alcanzarle  Un  postillón 

nunca  podrá!  como  yo  no  habrá. 

(Cesa  la  músita.  D.  Feliz  habla  con  las  mozas  y  criados  del  parador.) 


—  16  — 


HABLADO. 

Bar.      (Ap.  á  D.  Rufo.)  O  no  es  el  marqués  ó  finge  de  una  manera.. 
Rufo.      Esperad,  (a  juana.)  Oye  niña.  Conoces  tú  á  ese  postillón? 
Juana.    No  por  cierto.  Jamás  lia  pasado  por  aquí! 
Rufo.     Bien  está!  (a  la  Baronesa.)  Lo  habéis  oido?  El  caso  no  admi- 
te duda. 

Feliz.       Con  que...  Está  listo  el  almuerzo?  (La  Baronesa  hace  señas  á  don 
Rufo  para  que  la  siga,  y  se  ra  con  éL) 

Juana.  Sí  señor.  Y  ahí  tenéis  al  viajero  que  viene  con  tos  en  la 
silla. 

Baut.  (saliendo.)  QuG  uic  sírvan  dos  pollos! 

Feliz.  Por  aquí,  mi  amo! 

Baut.  Yo  tengo  hambre! 

Feliz.  (á  Bautista.)  (Date  tono  imbécil.) 

Baut.  (con  i  mportancia.  )  Yo  tengo  hambre! 

Juana.  Al  momento  van  á  serviros,  caballero,  (oa  órdenes  á  un 

criado . ) 

Baut.     (Aparte  á  D.  Feliz.)  Me  llaman  caballero,  señor;  vuestro  ves- 
tido hace  su  efecto. 
Feliz.  (Disimula!) 

Baut.     (Con  tal  que  os  crean  un  postillón...) 
Juana.     En  dónde  queréis  almorzar? 
Baut.  Aquí. 

Feliz.       (Aparte  y  vivamente  á  Bautista.)  No. 

Baut.     No.  Allí. 
Juana.    En  el  comedor? 
Baut.  Justo. 

(e1  criado  sale  con  el  almuerzo  que  coloca  en  la  mesa  de  la  izquierda.) 

Juana.    Pues  seguidme. 

Feliz.     (Almuerza  pronto  para  tomar  el  camino  antes  que  el 

marqués  ó  la  justicia  nos  alcance.) 
Baut.     (Huy!  ya  no  me  acordaba.)  Yamos,  niña. 
Juana.     Ya  estáis  vos  servido,  (ad.  Feliz.) 
Feliz.     Me  alegro!  Huy!  Qué  agujetas! 
Juana.    Os  acompañaré,  (a  Bautista.)  Yereis  qué  pollos  tan  bien 

asados. 


—  17  — 

Baut.      Sí?  Benditos  sean  tus  pollos!,,  (se  \a  con  Juana  y  los  mozos  y 

mozas.) 

JtANA.    En  marcha. 

Feliz.     Que  no  tardéis,  mi  amo! 

ESCENA  IV. 

D.  Feliz,  almorzando.  BARONESA  que  aparece  en  la  ventana  y  canta  con  voz  de  vieja. 

Bar.        (Después  de  mirar  áD.  Feliz  con  aire  investigador . )  Sí  con  efecto  se- 
rá el  marqués? 
(canta.)  Pajarito 

que  vas  por  el  aire, 
tu  vuelo  deten; 
que  en  la  rama 
del  verde  naranjo 
te  espera  tu  bien. 
Feliz.  (Hablado.)  Calle! 

Ay,  ven, 
ay,  ven, 
Pajarito,  ven, 

(d.  Feliz  que  está  almorzando  da  señas  de  impaciencia.) 

ay!  ven, 
Pajarito,  ven. 
Feliz.     (Demonio,  y  qué  chicharra!) 

Bar.  (üespues  de  mirarle  atentamente.)  (NO  CS  mal  parCCido!) 

(canta.)  Pajarito  quc  vas  por. .. 

(Tose.)  ejem!  ejem!  ejem! 

Feliz.     (Almorzando.)  Malo  Bstá  CSC  pecho,  abuela. 
Bar.  Qué? 

Feliz.     Digo  que  si  habéis  cogido  algún  catarro. 
Bar.       Qué  mas  catarro  que  los  años? 
Feliz.     Cuántos  tenéis? 
Bar.       Setenta  y  dos. 
Feliz.     (vivamente.)  Atiza! 
Bar.       Ay!  La  vida  se  pasa  tan  pronto... 
Feliz.     Por  eso  yo  procuro  atiforrarme  bien  y  echar  cá  trago  é 
mostagán... 

2 


—  18  — 

Bar.      Así  tenéis  esos  mofletes.  :} 
Feliz.     Bendito  sea  Dios  que  me  los  ha  dao.  (come,  pausa.) 
Bar.       De  dónde  venís,  postillón?  Porque...  (con  aiaiida.)  vos  sois 
un  postilion,  eh?  \ 
Feliz.     Eh?  No  lo  estáis  viendo? 

Bar.       No  distingo  bien  desde  aquí.  Y  además...  como  no  siem- 
pre es  uno  lo  que  parece... 

Feliz.       Qué?  (soltando  el  tenedor  de  pronto.) 

Bar.       (Se  ha  turbado!) 

Feliz.     (Ap.)  (Demonio  de  vieja!  Habrá  llegado  el  marqués  antes 
que  yo  y  sabrán  aquí  que  le  he  usurpado  éste  disfraz?..) 
Bar.       (Ap.)  Es  el  marqués. 

*  (canta  de  nuevo.)     Pajarito  quo  vas. . . 
Feliz.     (interrumpiéndola.)  Otra  vez  eí pajarito? 
Bar.       Si  vosconociérais  á  la  joven  que  me  enseñó  esta  canción... 
Feliz.     Olá!  Me  gustaría? 
Bar.  Según. 
Feliz.  Según? 

Bar.       Claro.  No  todas  las  mujeres  guapas  agradan.  Cada  hom- 
bre se  forma  un  tipo. . .  Cuál  es  el  vuestro? 
Feliz.     El  mió? 
Bar.       Os  gustan  las  morenas? 
Feliz.  Sí. 
Bar.       y  las  rubias? 
Feliz.  También. 
Bar.       Altas  ó  bajas? 
Feliz.     De  todos  tamaños. 
Bar.      Hijo...  tenéis  un  gusto  voraz. 
Feliz.     Sí  señora. 

Bar.       Entonces  de  fijo  os  parecería  bien  la  joven  de  quien  os 

hablo.  Tal  vez  hayáis  oído  nombrarla. 
Feliz.     Yo?  Cómo  se  llama? 

Bar.         La...  (observando  el  efecto  de  las  palabras  que  va  á  decir.)  La  Bai'O— 

nesa  del  Olmo. 

Feliz.       La  BarOne...  (Levantándose  comnovído.) 

Bar.       (Es  él.  Mi  nombre  le  hizo  efecto!)  Je!  je!  je!  je! 

Feliz.     Por  qué  os  reís? 

Bar.      Porque  rae  hacéis  gracia! 


—  19  — 

Feliz.  '  Eh?- .  ^>ríí*f r 
Bar.      No  sabéis  cuánto  me  alegro  de  haberos  conocido  ahora. 
Feliz,     Cómo!  Explicaos.  .  f  ,!•  ' 

Bar.       a  mi  también  me  gustan  los  buenos  mozos,  (d  ;  Feliz  dai  sé-» 

'  ' '      nales  de  impaciencia. )  y  SÍ  yO  fuCSC  jÓVCn. . . ; y  VOS  Utt  hombfeí 

de  mi  calidad...  .  : 

Feliz.     (Bruscamente.)  De  vuestra  calidad?  .  lí  . 

Bar.       Pues!  si  en  vez  de  postillón...  fuéseis,  por  ejemplOi.'i 

(con  intención.)  un  caballcro  dísíVazado. . . 
Feliz.     Cielos!  Quién  os  ha  di...  ! 
Bar.       (Se  descubrió!)  Hasta  luego,  guápo  mozo.  Ya  sé  lo  que.' 
■■->'<■-       deseaba.       :  .'lí 
Feliz.     Vos?  Deteneos!  Yo  quiero  antes...  ,  . 

Baülí.     Un  clavelito? 

Feliz.     No,  no.  Yo  quiero  que  me  expliquéis. . . 

BaB.         (cogiendo  un  clavel  y  tirándoselo.)  Allí  va.  Jc!  jc!  jc!  .^(Riendo.) 

Feliz.;    Cargue  el  diablo... 

Bar.     ■     Adiós, /}0SÍz7¿0n.^  (Entra  y  cierra.)     ,      ■  ;  ¡,: 

BaUT.  (Que  sale  al  mismo  tiempo  y  ve  á  la  Baronesa.)  Quíéu  CS  CSC  fenó- 
meno? (a  D.  Feliz.) 

Feliz.     En  marcha,  Bautista.  Esa  vieja  debe  ser  un  espía. 
Baut.     Espía  de  quién? 

Feliz.  De  la  justicia,  del  marqués,  de...  qué  sé  yo?  Escapemos. 
Baut.     Imposible,  señor.  He  visto  allí  fuera  soldados...  soldados 

que  interrogan  á  todo  el  mundo. . . 
Feliz.  Sí? 

Baut.     Que  exclamaban...  gNo  se  nos  escapará  ese  tronera.» 

Yo  creo  que  lo  decían  por  vos. 
Feliz.     Cómo!  Tunante!  (Amenazándole.) 
Baut.     Señor,  esta  es  una  conjetura. 
Feliz.     No  hay  que  temer.  Nuestro  disfraz  nos  salva. 
Baut.     Sí.  Hasta  que  sepan  la  baraúnda  de  anoche...  y  que  nos 

hemos  apoderado  de  las  maletas  del  marqués. 
Feliz.     Tu  tienes  la  culpa. 

Baut.  Yo?  Por  qué  diablos  al  encontrarle  anoche  en  aquel  me-? 
son  tirásteis  de  la  espada  y  os  lanzásteis  sobre  él  siii  de- 
cirle siquiera  agua  vá! 

Feliz.     Porque  le  odiaba  antejj  de  conocerle.  Porque  sabia  que 


—  20  — 

va  á  casarse  con  la  única  mujer  á  quien  he  amado  en  el 
mundo. 

Baüt.     Con  aquella  de  las  máscaras? 
Feliz.  Sí. 

Baüt.  Con  aquella  orgullosa  que  os  despreció  y  os  humilló  sin 
^  conoceros? 

Feliz.       Sí,  Bautista,  sí.  (con  pena  y  apoyando  su  mano  en  la  mesa.) 

Baüt.  Cáspita!  Esa  mujer  va  á  ser  vuestra  perdición.  Por  ella 
habéis  herido  á  vuestro  coronel,  de  cuyas  resultas  andáis 
á  salto  de  mata.  Por  ella  aporreásteis  al  marqués  anoche. . . 

Feliz.     No  se  quedó  él  atrás  que  digamos. 

Baüt.  El?  ¡Santo  Cristo  y  qué  hombre!  Su  espada  era  un  mo- 
linete. Allí  no  quedó  mueble  sano.  Las  sillas  bailaban  por 
el  aire.  El  velón  saltó  por  la  ventana.  Todos  peleábamos 
á  oscuras...  y  cuando  no  me  sacudian  por  la  derecha  me 
daban  un  porrazo  por  la  izquierda.  Acude  gente  armada. 
Apelamos  á  la  fuga.  Yo  quiere  salvar  los  bagajes,  y  en  la 
confusión  en  lugar  de  coger  nuestras  maletas ,  cojo  las 
de  vuestro  rival  y  cargo  con  ellas...  ¡Ay!  Mentira  me  pa- 
rece que  hemos  podido  llegar  aquí  con  pellejo. 

Feliz.     Algo  hemos  ganado  en  la  refriega. 

Baüt.     Sí.  Un  tolondrón  que  me  han  hecho  junto  al  espinazo. 

Feliz.  Y  este  traje...  que  hallamos  en  las  maletas  del  mar-» 
qués...  y  que  vá  á  protejer  mi  fuga;  la  silla  que  alquila- 
mos en  el  pueblo  inmediato.  Tu,  vestido  de  caballero,  yo 
de  postillón...  ¿Quién  nos  ha  de  conocer?  Mañana  esta- 
rémos  en  Francia  libres  de  todo  peligro. 

Baüt.  Con  que  es  decir  que  vos  en  viendo  un  rival...  Hum!  Le 
dais  una  dentellada!  Señor,  ese  es  un  amor  de  perros! 

Feliz.  Los  celos,  Bautista!  El  despecho...  Ah!  si  pudiera  ven- 
garme también  de  esa  orgullosa  ingrata... 

Baüt.  Pero  si  la  pobre  no  os  conocía !  Una  mujer  necesita  ver 
el  rostro  del  que  la  enamora. . .  Cómo  queréis  que  le  gus- 
tara vuestra  careta? 

Feliz.     Y  mis  dulces  palabras?  Y  mis  sentidas  frases  de  amor? 

Baüt.  Señor,  un  hombre  puede  hablar  como  Cicerón  y  ser  más 
feo  que  Picio. 

Feliz.     Cuando  pienso  que  este  amor  me  ha  expuesto  á  ser  juz- 


-  21  - 

gado  por  un  Consejo  de  guerra ,  á  ser  fusilado  tal  vez... 

Baüt.  Huyamos,  por  los  clavos  de  Cristo!  Corramos  á  todo  es- 
cape hácia  la  frontera. 

F^líz.  Sí,  pero  tanto  correr  me  tiene  ya  molido  y  si  no  descan- 
!,;•'      so  algunos  instantes!...  Ay,  Bautista!  (sentándose  junto  aia 

mesa  de  la  izquierda.) 

Baut.     (lo  contempla  y  bosteza.)  Aaah!  Esto  dcbc  scr  sueño. 
Feliz.     Mira.  Quedáte  vigilando  mientras  yo  duermo  siquiera 
diez  minutos. 

Badt.     Si  señor ,  sí.;  Dormid  un  poco.  Yo  me  quedo  vigilaaah! ! 

(Bosteza  y  se  sienta  junto  á  la  mesa  de  la  derecha.) 
Feliz.       Ah!  (suspirando  con  ios  ojos  cerrados.) 

Baüt.  (Mirándole.)  Pobrecíllo!  Entre  el  amor  y  las  persecuciones. . . 
La  fortuna  que  no  enflaquece  por  eso.  Pues  señor.  (Es- 
tirándose. )  Una  hora  de  vida  es  vida.  Hombre ,  qué  aire- 
cilio  tan  dulce!  Y  qué  bien  huelen  las  flores.  Se  siente 
así,  un  ambiente  suave...  y  que  embriaga  de  un  modo... 

aaahÜ  (Bosteza.) 

Feliz.     (Entre  sueños.)  Dueño  mió! 

Baüt.       (vuelve  vivamente  la  cara,  mira  á  D.  Feliz  y  dice  en  seguida.)  ESO  nO 

va  conmigo.  Dejémosle  soñar,  (se  duerme.) 
Feliz.     Ingrata!  Responde  á  mis  súplicas!  Responde.. .  (Bautista ronca 

muy  fuerte.)  VaS  á  SCr  de  Otro!  (soñando:  Bautista  vuelve  á  roncar.) 


ESCENA  V. 

0.  Feliz  y  Badtista  dormidos.  La  BaROP^ESA,  apareciendo  con  D.  RUFO  ea 


Bar.      Vos  teníais  razón,  era  el  marqués. 

Rufo.     Y  si  alguna  duda  nos  quedaba...  ya  no  existe  ninguna... 

,   ¡íf    porque  he  visto  su  nombre  en  las  dos  maletas  que  trae. 
Bar.      Os  confieso  que  me  ha  inspirado  simpatías. 
Rufo,     (sonriendo.)  Es  dcclr...  que  estáis  enamorada...! 
Bar.      Casi,  casi,  Y  eso  que  él  fingía  su  papel  de  postilion  de  tal 
modo... 

Rufo.     Nada  habéis  notado  con  respecto  á  su  carácter  extrava- 
gante? 


^  22  — 

BáRí  ■  ■  No  :  ni  rr.e  importa.  "  Yo  me  encargo  í3i  acáso  de  corre- 
:         regirle.  Queréis  ver  si  ha  venido  el  notario.?  '  ■ 

Rufo.     Al  momento.  '     -íi  'í 

Bar".  Le  entregareis  las  instrucciones  (Jue  os  acabo  de  dar. .  .  y 
'     -     ie  encargareis  que  extienda  en  vista  de  ellas  el  contrato 

y  que  mañana  lo  lleve  á  la  quinta. 
Rufo.     Pronto  vuelvo.  ■  >  vi 

BA«ipi  i''  En  el  ínterin  yo  me  arreglaré  un  poco  mi  tocado.  ..  'qik'é 
por  cierto  me  molesta  bastante.  Esta^orra  y  estos  pos- 
üííeMH  tizos  son  tan  incómodos...  Apresuraos. 

Rufo.      Con  vuestro  permiso.  (La  saluda  y  deteaparece  dé  la  ventana.) 

Bar.      (sola  en  la  ventana  y  pensativa.)  Es  particular!  Enamorarme 

•  ■  '■  '   así,  tan  pronto...  En  fin,  no  hay  por  qué  sentirlo.  Vamos 

un  rato  al  tocador...  y  volvamos  en  seguida  á  la  quinta. 

(Entra  en  la  habitación;  la  ventana  queda  abierta.  En  este  momento  don 
o¿íiJí-:      pg]j2  y  Bautista  dan  dormidos  una  vuelta  en  las  sillas  como  agitados  por  el 
.  .0 .  <jí>  sueño.) 

Rufo.     (saliendo  á  la  escena.)  Caráctcr  como  el  de  esta  Baronesa!... 

No  sé  por  qué  me  disgusta  que  se  Case,  Si  á  su  futuro  se- 
le  antojara  quitarme  de  mayordomo...  Eh?  (Repara  en  don 
Feliz.)  Qué  veo?  El  marqués  está  durmiendo !  Y  ese  otro? 
(Reparando  en  Bautista.  )  Sin  duda  algún  caballero  amigo  su- 
yo. Alejémonos  sin  ruido  y  después...  (se  va  de  puntillas,  tro- 
pieza con  el  velador  y  lo  dej»  caer.)  Uf !  (se  va  corriendo.) 

Feliz.  (Despenando.)  Eh ?  Quiéu  va?  (se  levanta  y  mira.)  No  hay  na- 
die. Tengo  un  sueño  tan  agitado...  (Mira  ó  todos  lados,  sus 

i  ?  í  'SJ.  '  ojos  se  fijan  casualmente  en  el  espejo  de  lá  habitación  de  la  Baronesa  y  ehi 
el  cual  se  ve  la  figura  de  esta  sin  gorra  y  postizos  y  arreglándose  el  tocado 
como  creyéndose  sola  y  fuera  de  la  vista  de  todos.)  CicloS !  !  Es  Una 

ilusión?  Allí...  En  ¡ese  espejo...  Aquel  rostro!  Sí.  sí.  Es 
el  de  la  mujer  que  adoro!  Es  ella!  La  ingrata  que...  hace 

•  >         poco  me  habló  con  aquel  disfraz. . .  Dios  mió!  Qué  significa. . . 
Baut.     Quién  mosconea  por  ahí?  (Abriendo  i^s  ojos.)  • 
Feliz.     (Mirando.)  Ella  era!  La  vieja  que...  Ay,  vieja  de  mis  en-^ 

\l  tranas!  (Con  entusiasmo  y  bajando  al  proscenio.)  "■'  • 

Baut.       (incorporándose  y  mirando  con  sorpresa  á  su  amo.)  Eh  ?  Demonio! 

-  ,  ^'í1v:  Está  enamorando  á  la  vieja?  •  ' 

Feliz.     Y  ahora  recuerdo...  (Bautista  sin  levantarse  observa  con  asombro  & 


—  23 

D.  Feliz.)  La  flor  que  me  arrojó...   (BuscindoJa  vivamente.)  En 

dónde  está  la  flor?  (ve  á  Bautista  despierto.)  Has  visto  la  flor? 
Baut.     No  señor.  Por  aquí  no  hay  más  que  peregil,  (Mirando  en 

torno  suyo.) 

Feliz.     (cogiéndola  del  suelo.)  Ah!  Esta  es!  (Besándola.)  Un  beso!  Dos! 
Tres!  Cuatro! 

Baut,     Pues  no  hay  más!  Sin  duda  ha  perdido  el  juicio.  (Levantán- 
dose.)  Señor! 

Feliz.     Corramos  á  su  cuarto!  Yo  quiero  verla,  yo  quiero. . . 
Baut.     Señor!  señor!  (poniéndose  delante.) 

Feliz.  Eh  ?  (Deteniéndose.) 

Baut.  Qué  vértigo  es  ese?  Vos  habéis  soñado  cosas  malas. 

Feliz.  Oh!  Déjame.  Aparta. 

Baut.  Señor,  vos  tenéis  una  pesadilla.  Sacudios  un  poco.  Mirad 

que  estáis  desvariando. 

Feliz.  Quita,  imbécil.  Esa  mujer  es  la  que  yo  amo...  la  que... 

Baut.  Cómo !  La  vieja? 

Feliz.  Sí. 

Baut.  Y  lo  confiesa !  Señor...  Eso  es  imposible! 

Feliz.  Es  la  realidad...  la  realidad  misma!... 

Baut.  Sí  !  La  realidad  de  lo  feo ! 

Feliz.  Pero  no  la  ves,  imbécil,  no  la  ves? 

Baut.  En  dónde?  (d.  FcIíz  sefialá  ai  espejo,  peiD  en  este  momento  la  Barone- 
sa se  ha  puesto  de  nuevo  la  gorra  y  los  postizos  y  Bautista  la  ve  de  vieja.) 

Of !  Tiene  la  cara  como  una  alcuza ! 
Feliz.      (Aparte  y  con  gestos  expresivos.  )  Pero  qué  significa  este  dis- 
fraz... 

Baut.  (observándole.)  DÍ0S  mÍO !  habla  solo  !  (Oeja  de  verse  en  el  espejo 
la  figura  de  la  Baronesa . ) 

Feliz.  (Apañe  y  como  antes.)  CoH  qué  objcto  ha  venido  aquí!  Por 
qué  me  habló  antes  con  aquel  tono  burlón... 

Baut.  (Aparte.)  No  lo  dije?  Su  razón  se  ha  extraviado !  Sin  duda 
anoche  el  marqués  le  dió  algún  porrazo  en  la  cabeza  y  de 
sus  resultas... 

Feliz.  (Aparte  y  hablando  con  vehemencia  y  agitación.)  Qué  haré  ?  Presen- 
tarme á  ella  cuando  mi  nombré  sólo  la  causa- hastío?  No, 
lio.  (Bautista  lo  mira  con  susto.)  Y  sin  cmbargo...  Esta  era  la 
ocasión  más  propicia...  Qué  dudo?  En  qué  me  detengo? 


—  24  — 

BaüT .        (Aparte  remedando  la  entonación  de  su  amo . )  Tátatatatátatatátata. . . 

Cristo,  y  lo  que  ensarta!  Ay,  amo  de  mi  vida,  que  lo  voy 

á  tener  que  amarrar ! 
Feliz.     A  mí?  (Dándole  un  latigazo.)  Ah,  tunante ! 
BaüT.  Ay! 
Feliz.     Silencio ! 

Baut.     Pero...  Reparad  que  estáis  diciendo  desatinos !  Qué  vais 
á  hacer  con  esa  comadreja  ? 

Feliz.       Bautista,  yo  la  adoro!  (Con  ios  brazos  abiertos  y  delante  de  Bau- 
tista.) 

Baut.       Señor,  (con  ios  brazos  abiertos  y  delante  de  su  amo.)  MáS  Val©  qU© 

os  fusilen ! 

Feliz.       Ella  es!  (Oe  pronto  mirando  á  la  puerta  de  la  derecha.) 

Baut.  Vámonos. 
Feliz.     Ah,  qué  idea! 
Baut.  Cuál? 

Feliz.     (Verémos  cómo  sale  de  este  apuro  y  cuál  es  la  causa  de 

su  disfraz.)  Ayúdame  tú. 
Baut.     Yo? á qué? 

Feliz.     Ya  viene.  Dila  que  yo  la  adoro,  que  tú  te  interesas  por 

mí...  que...  enreda  el  negocio,  animal. 
Baut.     Sí.  Buen  negocio  hemos  hecho. 

Feliz.       Disimula.  (Se  retira  y  se  sienta  junto  á  la  mesa  de  la  izquierda.) 

ESCENA  VI. 
Dichos.  La  Baronesa. 
Bar.      (saliendo.)  Mozo!  Mozo! 

Baut.       (Mirándola  de  léjos  con  curiosidad.)  PcrO  dC  qué  86  ha  podídO 

enamorar  mi  amo?...  No  lo  entiendo. 

Bar.         Caballero...  (ai  ver  á  Bautista.) 

Baut.       (Mirándola.)  No  lo  entiendo.  (Pasa  por  detrás  de  ella  observándola 
cómicamente.) 

Bar.        (ve  á  D.  Feliz.)  (Él  es!)  (a  Bautista  que  da  vueltas  á  su  alrededor 
examinándola.)  Eli?  Q\lé  mirais? 

Baut.     (a  la  Baronesa.)  Quc  uo  lo  cntíendo. 
Bar.      (Quién  será  este  extravagante?) 


—  25  — 

Baüt.  Señora... 
Bar.       Podéis  cubriros. 

Baüt.       Es  verdad.  (Quitándose  velozmente  el  sombrero.) 

Feliz.     (Aparte.)  Torpe! 

Baüt.     Pues  como  íbamos  diciendo;  es  el  caso  que...  (cuiña  como 

señalando  áD.  Freliz.) 

Bar.  '  Eh?  Qué  significa  eso  de...  (imita  ei  guiño.) 

Baut.  Qué  os  parece  ese  mozo? 

Bar.  Ese  postillón  ?  Es  un  jóven  alegre,  fresco. 

Baut.  Sí.  Ya  está  fresco. 

Bar.  Por  qué? 

Baut.  Señora.  Ese  postillón  es  mi  protegido. 

Bar.  (sonriendo.)  Ya!  Casi  vuestro  amigo. 

Baüt.  Poco  menos.  Y  el  pobre  mucbacho  está...  (d.  Feliz  sentado 

cruje  el  látigo  como  amenazando  á  Bautista  para  que  hable.  )  (Perdo- 
nadme, Cristo  mió!)  Está!...  (d.  FcUz  vuelve  á  crujir  (fl  látigo.  ) 

En  fin,  está  enamorado  de  vos. 
Bar.      De  mí? 

Baut.     Sí  señora.  Tiene  todo  ese  mal  gusto. 
Bar.        Insolente!  (oando  con  el  bastón  en  el  suelo.) 
Feliz.       (Levantándose  de  pronto.)  Oh! 

Baüt.  Señora,  las  opiniones  son  libres.  Yo  cumplo  con  hablar 
por  él  y  con  recomendarle.  Me  lavo  las  manos  como  Pila- 
tos...  y  que  otro  talle.  (Se  separa.) 

Bar.      (Me habrá  el  marqués  conocido...  ó  será  esta  una  de  las 

extravagancias  que  le  atribuyen?) 
Feliz.     (Yo  la  pondré  en  el  caso  de  descubrirse,  y  entonces...) 

Bar.         (oespues  de  observar  á  D.  Feliz  y  tomando  un  tono  amable.  )  Acercaos, 

postillón. 

Feliz.     Señora...  Lo  que  este  caballero  dice  es  la  verdad.  Yo... 

francamente...  que  lo  creáis  ó  no  lo  creáis...  vamos,  me 

he  onamorao  de  vos. 
Bar.      De  mí?  Eso  sin  duda  es  una  broma. 
Feliz.     Broma?  Por  estas  que  son  cruces ! 
Bar.       (Y  lo  jura!) 

Baut.     (santiguándose.)  ( Jcsus,  qué  sacrilegio ! ) 

Feliz.     Preguntad  á  mi  amo !  Que  él  os  diga...  Eh?  (Amenazando  á 

Bautista  por  detrás  de  la  Baronesa.)  Vaya,  COntadlC... 


-  26  — 

Baüt.     Sí,  señora.  Sí.  Hace  poco  exclamaba...  Yieja!  Vieja  mia! 

Vieja  de  mi  alma !  En  fin,  se  decidió  por  lo  viejo. 
Feliz.     Esa  es  la  palabra.  A  mí  nunca  me  han  gustao  las  mO- 

zuelas. 

Bar.       No?  ' 
Feliz.     Por  eso  tengo  fama  de  extravagante. 
Bar.       (Será  verdad?)  • 

Baüt.     (Ved  que  es  una  manía.  Ese  jóveh  padece  muchas.) 
Bar.       ( Pues  no  hay  duda ! ) 

Feliz.  Tan  cierto  es  lo  que  digo,  señora,  que  siempre  que  he 
estao  pa  casarme  con  alguna  joven...  me  he  arrepentio 
el  dia  antes  de  la  boda. 

Bar.       (Oídos  que  tal  oyen !) 

Baüt.  '  '  ( Dadle  calabazas,  por  la  Virgen  Santísima.) 

Bar.  (Ch,  qué  idea  !  Yo  haré  que  lleve  una  lección  á  sabré  si 
se  burla  de  mí.)  ' 

Feliz.  Con  que...  sed  franca.  No  me  queréis  quizás  porque  soy 
un  pobre  postillón?....  Eh!  Quién  sabe  lo  que  seré  ma- 
ñana. 

Bar.       (Vivamente.)  Justamente  pensaba  en  eso...  Pero...  Ya  veis; 

creer  que  á  mi  edad...  cuando  estoy  hecha  una  pasa... 
Feliz:  -  'Es  que...  la  pasa  es  un  fruto  muy  dulcecito. 
BAtf      (Remedándoié.)  (Sí;  pcro  muy  arrugadito. ) 
Bar.  Zalamero! 

Feliz.  (con  entusiasmo.)  Gachona!  ' 
Baut.     Malo,  que  se  derriten!  (señora,  señora!  Que  vais  á 

dar  un  resbalón.)  ' 
Bar.       Hijo!  Cuando  dos  almas  simpatizan. 
Baüt.     Señora  no  me  habléis  de  alma  con  ese  cuerpo ! 
Bar.       Ay!  Mi  corazón  es  un  polvorín.  ^ 
Bkm,     (poniéndose  en  medio.)  Dejcmos  á  uu  lado  la  artillería! 
Feliz.     Callareis,  mi  amo?  (Le  amenaza.) 

Baut.  (pasando  á  la  derechá.)  Esto  no  tíeíic  ejsmplo  en  los  fas-^ 
tos  de...  '  '  "^ 

Feliz.  (Qué  serenidad!)  (La  Baronesa  coge  de  la  mano  á  Bautista •  i'^lU 
lleva  al  proscenio.  ) ^'^P  {<iU.b^At  i.'^-ití-nhu^-.-.vA)  •  .VMhñ 


!Ífi  fíi;  itíTi'v. 


—  27  — 
CANTO. 


Bar. 


Baut. 


Aunque  viejecita, 
no  lo  dude ,  no: 
de  esta  cuerda  puedo 
responder  al  son. 

(señalando  á  su  corazón.) 

Por  más  que  al  oirofe^'' 


di)  bñiúánc 
il  irid  !  íiO 
iiioúoih 


me  convenza  yo, 


Up  OJ)         f  .«j-i/(íA) 


digo  que  esa  cuerda 
es  ya  de  violón. 
Feliz.  (Aparte.)     Rara  es  mi  aventura, 
y  no  sé ,  por  Dios, 
de  su  fingimiento 
darme  la  razón. 

Bar.  (En  medio  de  los  dos.) 

Al  son , 

al  son  del  amor  se 
feliz  y  alegre 
mi  corazón 
Bautista. 
Al  son/ 
al  son  que  le  tocan,  baila 
feliz  y  alegre 
su  corazón. 
Bar. 


¡O") 


reí)  fe'fiyi!'.  :' 
^ü-''l!\  -i  rh-ií-~   Feliz.  í 

'  Áí  feon, 
al  son  de  su  voz  palpita 
feliz  y  alegrfe  .mí?/1  v 
mi  corazón. 


Feliz.  (Aparte.) 

Burlando 
me  dice 


Todavía 
mi  cuerpo  es  gracioso. 

Todavía 
bonito  es  mi  pié, 

Todavía 
mi  tierna  ojeada 
lanzaros  así 
ay !  así,  ay ! 
podré. 

Qué  importan 

los  años 
si  os 
mi  fé 


(M¡r6riáofos.) 


Bautista.     ( Aparte  y 

■  conmoviéndose.) 

Sus  ojos  • 
me  pinchan 


—  28  — 

palabras  de  miel  amores  como  un  alfiler, 

Oh  !  burla  de  niña,  y  viendo 

dichosa  sincero  querer.        sus  dengues 

Oh  inmenso  placer !  me  animo  también. 

Baut.  (Aparte.)       Esta  vícja  es  el  diablo ! 

Ya  estoy  yo  tierno ! 

Feliz.  Ay ,  que  rica  es  mi  abuela  !    (a  la  Bar.) 

Bar.  Qué  lindo  nieto! 

Baüt.  (Aparte.)       (Lo  quo  es  mirar  las  cosas 
con  precaución !) 

(pasando  al  lado  de  R.  Feliz.) 

Señor,  si  á  vos  no  os  sirve 
la  tomo  yo. 

(d.  Feliz  le  da  un  empellen.) 
Bar.  (ofreciendo  á  Bautista  la  caja  del  tabaco . ) 

Gustáis  ? 

Baut.  Es  Filipino?  (Mirando  la  caja.  ) 

Bar.  Cucarachero. 

Baut.  (loma.)       Ay ,  rapé  de  mi  alma ! 

Feliz.  (ídem.)       Venga  si  es  bueno ! 

Bar.  (Haciéndose  un  poco  atrás  y  mirando  aparte  á  D.  Feliz.). 

,    (Marqués,  no  es  malo  el  chasco 
'i      •     que  te  he  de  dar!!) 
Baut.  y  Feliz,    (con  entusiasmo.)  ,  ,  ,:: 

(Mi  corazón  por  ella 
Latiendo  es...  acht!)  (Estornudap.) 

Bar.  Ah!  (Adelantándose  al  proscenio.) 

Muchachas  casaderas , 

morid  de  celosj 

pues  hoy  os  quito  un  mozo 

como  un  lucero. 
Los  DOS.  Para  vos,  para  vos  será : 

para  vos,  para  vos  no  más. 
Bar.  y  á  sus  caricias 

la  flor  de  mis  abriles 

vuelve  á  la  vida. 
Los  DOS.  La  flor  de  sus  abriles 

vuelve  á  la  vida. 


—  29  - 
Bar.  Aaaaaay... 
Los  DOS.  Ah!  Ah! 

Derramando  va  la  sal 

ese  cuerpo  y  ese  aquel ; 

no  hay  muchacha  voto  á  san 

con  tal  gracia  y  tal  poder. 
Los  TRES.         Alza  y  ole.  Bien,  por  Dios ! 

Vengan  todos  á  admirar 
este  talle  seductor. 
Ese 

.  i.;       Este  j rumbo  sin  igual. 
......      ^^^^  j  b 

Baronesa.  D.  Feliz.  Bautista. 

Para  mí,  Para  vos, 

para  mí  será ;  para  vos  será ; 

para  mí,  para  vos, 

para  mí  no  más.  para  vos  no  más. 

(Cesa  la  música.  La  Baronesa  se  pone  á  hablar  con  D.  Feliz.) 


ESCENA  VII. 

Dichos.  Don  Bufo. 

Rufo.     (saliendo.)  (Calle!  Están  juntos!) 
Bar.      Acercaos,  D.  Rufo,  acercaos.  Este  postillón  se  ha  ena- 
morado de  mí  á  pesar  de  mis  años... 
Rufo.     (confuso.)  Eh? 

Feliz.  Ajá!  Y  quiero  casarme  con  esta  señora.  (Ahora  vere- 
mos.) 

Rufo.     Casarse...  (Qué  enredo  es  este?) 

Bar.      El  señor  D.  Rufo  es  mi  administrador...  (a  d.  Feliz.) 

Baut.     (Tiene  administrador!) 

Bar.  y...  (a  d.  Rufo.)  como  un  novio  jóven  es  para  mí  un 
hallazgo,  dispondréis  que  al  momento  formalicemos 
nuestro  contrato  de  boda. 

Feliz.     (Aparte  con  asombro.  )  (No  se  desdice!) 

Baut.     (Anda!  y  qué  prisa  tiene  la  vieja!) 

Rufo.       (a  D   Feliz.)  Con  vuestro  permiso...  (Aparte  a  la  Baronesa  CB 


—  30  — 

tanto  que  Bautista  trata  de  disuadir  i  D.  Feli?;)  (Hablais  Sériamente?)5 

Bar.       (Sí.  Quiero  ponerle  en  el  caso  de  descubrirse  ó  de  ha-? 

cerle  creer  que  se  ha  casado  con  una  vieja.  Secundad 

mi  proyecto.)  j ;/ v; ;  ¿oüa  ^ 

Rufo.     Pero  el  contrato...  ;íÍ*m;  !  ,  !i<! ' 
Bar.       (A  mi  nombre.  Así  que  lo  lea  vamos  á  reir  de  lo  lindo.) 
Feliz.     (Adelantándose.)  Gqu  que...  el  señor  D.  Rufo...    .  >o/' 
Bar.      Va  á  disponerlo  todo. 

Rufo.  Precisamente  acaba  de  llegar  el  notario  á  quien  esperá- 
bamos para... 

Bar.      (interrumpiéndole.)  Para  la  compra  de  unos  majuelos... 
Baut.     (También  tiene  majuelos!) 

Bar.  (a  d.  Rufo.)  Que  extienda  al  instante  el  contrato.  Adiós, 
futuro  mió;  (a  d.  Feliz.)  voy  á  ponerme  algüría  fíor,  por- 
que desde  hoy  quiero  agradaros...  quiero  estar  hecha  una 

siempreviva,  (con  cariño  y  dándole  con  el  abanico  en  er  hombro.) 

Feliz.     (Requebrándola.)  Resalá! 
Bar.      (a  Bautista.)  Adiós,  caballero. 

Baut.     (Tiene  majuelos!)  Permitidme...  (Dándola  la  mano  con  mucha 

ceremonia.) 

Feliz.  Y  á  mí  también,  (los  dos  la  iievan  de  la  mano  y  con  mucha  ceremo- 
nia hasta  la  puerta.) 

Baut.     Alza!  Viva  la  bula!  (La  despiden  echándola  mil  piropos.)  Pues  se- 
ñor, ya  no  hay  más  que  cerrar  los  ojos. 
Feliz.    (Pero  cómo  explicarme...) 

Rufo.        (Aseguremos  mi  plaza.)  (Oespues  de  mirar  á  un  lado  y  á  otro  y  en 

voz  baja.)  Señor  marqués... 

Feliz.  Baut.  ¿El  marqués?  (volviéndose  los  dos  asustados.) 

Rufo.  Chits !  Perdonad  mi  indiscreción  ,  pero  os  he  conoci- 
do, señor  marqués...  y  quiero  probaros  que  desde  hoy 
tenéis  en  mí  el  más  atento  y  seguro  servidor... 

Baut.  Que  besa  su  mano,— Rufo,  (oespue»  de  esta  palabra  figura  echar 
la  rúbrica  en  el  aire.) 

Feliz.     Eh?  Qué  decís?  explicaos. 

Rufo.  La  señora  Baronesa  se  ha  disfrazado  para  conoceros 
antes  de  que  os  presentáseis  en  la  quinta ,  hemos  ave- 
riguado que  vos ,  con  igual  objeto,  debíais  llegar  aquí 
vestido  de  postillón. 


^  31  — 

Feliz.     Yo?  ,  - 

Baut.     (Qué  diablos  dice?) 
Feliz.     (Aparte  á  Bautista )  ( Ali !  qu8  rayo  de  luz !) 
Baut.     (Pues  yo  estoy  á  oscuras.) 

Rufo,  Y  eso  os  explicará  el  que  la  señora  Baronesa  acepte  vues- 
tra declaración  de  amor,  y  que  me  mande  disponer... 

Feliz.  (Todo  lo  adivino.  Ella  me  ha  tomado  por  mi  rival... 
Oh!  que  dulce  ^venganza...)  Señor  D.  Rufo...  (BauUsta 

escucha  sin  entenderlos  poniéndose  entre  los  dos,  ya  en  un  lado  ya  ea 
otro,  hasta  qne  su  amo  le  da  un  empellón  para  que  se  aparte.) 

Rufo.  No  dig.iis,  señor  marqués,  que  yo  os  he  revelado... 
Lo  que  yo  ambiciono  es  vuestra  protección  y  conservar 
mi  plaza  de... 

Feliz.  .  Yo  os  garantizQ.  .Pero  habéis  de  hacer  lo  que  yo  os 

mande.       -iniy  r,\.^ 
Rufo.     Sin  demora. 

Feliz.  Pues...  que  el  notario  extienda  el  contrato  inmediata- 
mente poniendo  en  vez  de  mi  nombre  y  título...  (sigue 

hablándole  al  oído.) 

Rufo.     Ya !  Queréis  dar  una  broma  á  la  señora  Baronesa  ¿ 
Feliz.     Justo.  (Yo  humillaré  su  vanidad. ) 
Rufo.     Corro  á disponer...  • 

Feliz.  (señalando  á  Bautista.)  Este  caballero  será  uno  de  los  tes- 
tigos, (d.  Rufo  se  apresura  &  saludar  á  Bautista  que  á  su  vez  le  hace 
una  cortesía  ridicula.  )  Los  demás... 

Rufo.  Yo  me  encargo  de  todo. 

Feliz.  Apresuraos. 

Rufo.  (Yéndose.)  (Oh  dicha  !  Ya  aseguré  mi  mayordomía!) 

Baut.  (Acercándose  á  D.  Feliz  con  suma  curiosidad.  )  Señor ...  qué  significa . . . 

Feliz.  Ya  lo  verás. 

Baut.  Con  que  la  vieja  es  Baronesa ! 

Feliz.  Sí.  Pero  la  Baronesa  no  es  vieja.  (En  tono  confidencial.) 

Baut.        (Queriendo  en  vano  camprender.)  Ya!  la  BaronCSa  CS  Otra? 

Feliz.     No.  El  marqués... 
Baut.     El  marqués  es  la  vieja  ? 

Feliz.       (Oándole  inpaciente  Un  empellón.)  Animal! 

Baut.  Pues  señor,  me  he  hecho  un  lio !  Yo  creo  que  todos  es- 
tamos locos. 


—  32  --. 

Feliz.       Te  digo  y  te  repito...  (Dentro  ruido  de  loza  rota  y  voces  confusas.) 

Eli?Quées  eso? 

Baut.     Adiós ,  por  ahí  se  hunde  media  posada,  (va  á  mirar  ai  fondo.) 

Feliz.     (eh  ei  proscenio.)  Oh !  Ya  gozo  al  pensar.. . 

Baut.  (sajando  aterrado.)  Válganos  San  Juan  antem  portam  la- 
tinara! 

Feliz.     Qué  tienes? 

Baut.     Que  ahí  está  el  marqués ! 

Feliz.       (vivamente  y  con  inquietud.)  El  marqUéS? 

Baut.  Sí  :  el  marqués  que  se  ha  entrado  á  caballo  hasta  la  co- 
cina del  parador  y  ha  roto  lo  menos  cuarenta  y  cinco 

mil  pucheros!  (Miran  los  dos  por  él  fondo.) 

Feliz.     Los  criados  le  rodean  furiosos ! 
Baut.     Calle !  Y  él  los  mira  sonriendo  como  si  tal  cosa.  Huya- 
mos, señor  ,  y  dejémonos  de  viejas  y  de  bodorrios ! 
Feliz.     Ahora  menos  que  nunca. 

Baut.  Reparad  que  el  marqués  va  á  conocer  su  traje  de  pos^ 
til  Ion. 

Feliz.     Eh!  Todos  los  postillones  visten  lo  mismo,  y  anoche 
apenas  tuvo  tiempo  de  vernos  el  rostro.  (Ruido.)  - 
Baut.     Oís?  él  es... 

Feliz.     No  partiré  sin  vengarme.  Siéntate  ahí.  (señalando  áiasiUa 

que  está  á  la  derecha  en  la  mesa  que  hay  en  el  mismo  lado  de  la  escena.) 

Baut.     Pero  señor...  no  comprendo... 
Feliz.     Y  bebe  conmigo... 

Baut.  Ahora  sí  lo  comprendo.  (Se  sienta  D.  Feliz  de  espaldas  ai  centro 
de  la  escena.) 

ESCENA  Vm. 

El  Marqués.  Juana.  El  Teniente,  soldados,  criados  y  mozas  dei  parador. 

Todos  rodean  furiosos  al  marqués  que  sale  som-iendo  y  saludándolos. 

Háse  visto  bribón!  Romper  así  cuanto  habia  en  la  co- 
cina. 

Que  pague  al  instante  el  atrevido! 
Sí,  sí,  al  instante! 

(Aparte.)  Parccc  gcntc  muy  servicial. 


Juana. 

Ten. 

Todos. 

Mar. 


—  33  — 

Juana,  (ai  marqués.  )  Cómo  es  eso?  Pensáis  burlaros  de  nosotros? 
Tejí.      Hidalgo!  Respetad  á  la  fuerza  armada  que  represento... 

y  pagad  el  daño  que  habéis  causado. 
Mar.      (Cómo  se  esmeran  en  festejarme.)  Bien!  bien!  basta! 
Ten.      Cómo  basta?  Yo  insisto... 
Juana.    No  veis  con  qué  insolencia  se  está  riendo? 
Ten.  Hidalgo! 

Mar.      Chisst!  (lo Uama.)  Levantad  un  poquito  la  voz,  porque... 

(Se  sefiala  al  oído.) 

Ten.  (voiTiéndose  á  los  demás.)  SÍ  cs  sordo  el  condenado! 

Todos.  Sordo! 

Báut.  (Así  se  vuelva  ciego!) 

Juana.  Estamos  frescos! 

Pos.  (A  Juana.)  Qué  ha  dicho? 

Juana.  Que...  Pues!  Como  vos! 

Mar.  (Les  tira  un  bolsillo.)  Ea!  sérvidme  puntualmente  y...  echad 

un  trago  á  mi  salud. 

Juana.  Un  bolsillo! 

Ten.  Cáspita  y  qué  disparos  hace! 

Juana.  (Muy  amable.)  Podcis  mandar  cuanto  gustéis! 

Mar.  (cogiéndola  la  mano  afablemente.  )  Qué  dices  ,  hermosa? 

Todos.  (En  voz  aita.)  Que  podéis  mandar  cuanto  gustéis! 

(los  mozos  se  reúnen  en  el  lado  izquierdo  con  Juana  que  les  reparte  el  di- 
nero.) 

Baüt.      (a  d.  Feliz.)  Es  como  im  marmolillo! 
Pos.       (ai  teniente.)  Por  qué  dan  voces? 
Ten,      Eh!  Dejadme  en  paz! 

Mar.  (ai  posadero  pasando  á  la  derecha.)  Falta  mucho  para  la  quiuta 
del  conde  del  Arco? 

(e1  posadero  mira  al  marqués;  este  al  posadero.  Los  dos  aplican  el  oído, 
se 'vuelven  á  mirar  silenciosos.  El  marqués,  por  último,  se  separa  de  él.) 

Mar.  (Riendo.)  Calle!  No  me  responde!  (Aparte.)  Vamos,  será 
que  yo  no  le  habré  oído.  Otro  en  mi  lugar  se  desespera- 
ría de  ser  sordo,  y  jo...  confieso  francamente  que  hasta 
me  divierto,  Lo  creo  una  ventaja.  Cuántas  gentes  se  ta- 
parían de  buena  gana  ios  oídos  para  no  oír  ciertas  cosas 
en  el  mundo. 

Feliz.     Ves?  No  nos  ha  conocido. 

3 


i 


—  34  — 

Rufo.      (saliendo  con  el  notario.  )  Entrad,  señor  notario,  entrad. 

FeUZ.       El  notario!  (solevanta. ) 

Mar.      (viéndole.)  Eh?  Qué  trae  por  aquí  la  curia?  Se  trata  de 

algún  testamento? 
Rufo.     No,  caballero.  De  un  contrato  de  bpda. 

J^^^^^lDe  boda? 

MOZAS...  I  .. 

Mar.      De  qué  dice  que  se  trata?  >  * 

Todos.    De  un  contrato  de  boda! 

Pos.  Eh?  (ai  teniente  que  le  vuelve  la  espalda.) 

Mar.      Bravo!  Eso  está  en  armonía...  Cuál  es  la  novia? 

Rufo.        (señalando  á  la  Baronesa  que  en  este  momento  sale  por  la  puerta  de  la 
derecha .  )  Miradla! 

Todos.      (sorprendidos  al  ver  una  novia  tan  vieja.)  Huí! 

Mar.      Diablo!  Ya  es  talludita! 

Pos.  (ai  teniente  con  curiosidad.)  Eli?  Qué  RUCCdc? 

Ten.       Qué  sé  yo,  hombre! 

Baut.     (Ahora  me  vuelve  á  parecer  horrible!) 

(Señas  de  D.  Feliz  para  que  calle.) 

Bar.       (Aparte  áD.  Rufo.)  Irémos  á  haccF  alguna  locura?  Será  ese 

jóven  el  marqués? 
Rufo.     Lo  que  es  ahora  os  respondo  hasta  con  mi  cabeza. 

Feliz.       (Adelantándose,  pero  huyendo  siempre  el  rostro  al  marqués.)  COH 

que...  reina  mía.  Estas  cosas  no  deben  pensarse  mucho. 
Bar.       Oh!  ya  lo  he  pensado  muy  bien...  y  os  acepto  por  ma- 
rido. 

Mar.      Deseo  á  los  recien  casados  todo  género  de...  (suelta  sin 

querer  la  risa.) 

Baut.     (Mi  amo  ha  perdido  el  juicio!) 

Feliz.       (Rajo  á  D.  Rufo  mientras  la  Baronesa  habla  con  Bautista.)  Está  todo? 

Rufo.     (Aparte áD.  Feliz.)  Seguu  mc  habcís  encargada. 
Feliz.     Novia  mía. . .  (lb  da  la  mano.) 
Bar.       (Cuál  voy  á  reir  de  su  sorpresa.) 

Baut.      (Detrás  de  su  amo.  )  Señor!  Ved  el  abismo  abierto  bajo  vues- 
tras. . .  (d.  Feliz  le  sacude.)  Ay! 
Rufo.        La  novia  primero.  (La  Baronesa  firma.) 

Baut.     Y  firma!  Ah!  Pobre  víctima! 
Bar.       Ahora  vos. 


Baut. 

'Bar. 
Baut. 
Bar. 

RUF0. 

Feliz. 
Baut. 

Mar. 

Bar. 
Mar. 


—  35  — 

(subiéndose  en  una  silla  y  desde  léjos.)  Eli!  ChíCO.  (A  D.  Felii;.)  Mu- 

chaclio!  Todavía  tiene  remedio! 

(No  se  sorprende  al  ver  mi  nombre!)  (d.  fcJí?  .f^rma.)  , 


1  • 


.mi: 


Consumatum  estU 
(Qué  debo  pensar?) 

Yo,  como  testigo...  (Firma.) 

Eh!  Mi  amo!  vos  también.  : 

Y  yo  he  aprendido  á  escribir  para  esto?  Récipe..  (Firmando.) 

Y  Dios  te  ayude.  j.  . 
(Riendo.)  Boda  más  estpafálaria...  Me  queréis  por  tercer 
testigo,  señora?  • 

(inclinándose.)  Oh! 

Tendré  sumo  placer  en  que  mi  firma  conste  en  semejan- 
te contra...  Eh?  (Se  detiene  después  de  firmar  leyendo  una  firma.) 

Qué  veo!  Esta  firma...  (con  gran  sorpresa.  )  Lu  Baronesa  del 
Olmo!! 

CANTO.— FINAL. 

El  Marqués  pensativo  mirando  el  contrato . 

Todos  menoe  D,  Feliz  yia  Baronesa. 

Cuál  se  ha  quedado! 
Mirad;.,  mirad...         í;;[íí  i;,  o 
./T  sorpresa  tanta ,  ■  ri  .:r''. 

i  por  qué  será? 

Mar.  La  baronesa!  (a  la  Baronesa.) 

Vos!  No  por  cierto. 

Qué  desatino!  (sonriendo.) 

(Serenidad!) 
A  mí  me  consta 
que  es  linda  y. jó  ven, 
y  que  con  otro 
se  ha  de  casar, 
y  la  Baronesa. 
Eh?  Qué  dice? 

Marqués,  (continuando  s¡a  oírlos.) 

La  prueba  es  muy  fácil. 

Sí,  pardiez!  De  la  dama  en  cuestión 

el  marqués  de  Al  varado  es  el  novio  ;  , 


Feliz. 
Mar. 


Todos  menos  D.  FeLIZ 


—  36  — 

y  él  marqués  de  Alvarado  soy  yo. 

(Se  sonríe  y  se  sienta  á  almorzar.) 

Bar.         El!    (líra  el  bastón  y  se  queda  mirando  ai  marqués,  en  seguida  mira  á  do» 

Feliz.)  • 
Rufo.       El!    Mirándole  sorprendidos.  A  un  tiempo.) 

Teniente.  Mozas  y  Soldados. 
Clara  es  la  prueba : 
tiene  razón. 

Bar.  Confusa  y  trémula  (profundamente  conmovida.) 

Oh!  Dios! 
quedé. 
Quién,  ay!  entonces 
mi  esposo  es! 
Quién! 

(Mirando eoo  temor  á  D.  Felii.) 

Todos  á  un  tiempo  menos  el  MaRQUÉS. 


Rufo.  (Aparte.) 

Confuso  y  trémulo 
Oh!  Dios! 

quedé. 
Buena  la  hicimos 
si  es  el  marqués! 
Teniente.  Sold.  y  Mozas. 
Já!  já!  la  vieja 

quedó 

pardiez, 
tan  sorprendida 
como  el  marqués. 


Feliz.  (Aparte.) 
Dulce  venganza 

tomar 

logré 
de  su  orgulloso 
fiero  desden. 

Bautista.  (Ap«rt«.) 
Lléveme  el  diablo 

si  tal 

Babel, 
antes  ni  ahora 
pude  entender. 


Bar. 


Coro. 


Bar. 


(a  D,  Rufo.)  Hablad!  Qué  es  esto?  (d.  Rufo  se  encoge  de  hombros.) 

Decidlo  vos! 

Calmad  mi  angustia!    (cpn  Tiva  inquietud.) 
Qué  agitación! 

HABLADO. 


(a  D.  Feliz  muy  alterada.)  No  rCSpondeis! . .  Oh!  (Arrancando  el  con- 
trato de  manos  del  notario.)  EstC  COUtratO...  CU  él  CStá  VUCStra 

firma. 
Todos.  Leed. 


—  37  - 

Bar.      (Leyendo  agitada.)  ((Gaspar...  postilion  de  la  Rioja.» 
Feliz.     Presente!  (Adelantándose.)  riíAiJ  i 

Bar.         Ah!  (Cayendo  desmayada.)  -  f.  ) 

Bufo.     (sosteniéndola.)  Cielos! 

(d.  Felií  corre  al  lado  de  la  Baronesa.  El  marqués  se  leranta  y  acude  con 
los  demás  en  su  auxilio.) 

Baüt.     Se  desmayó. 

CANTO. 

Todos.  Socorredla! 

Feliz.  Atrás!  (Deteniendo  por  el  brazo  al  marqués.) 

Mar.  (Reparando  en  D.  Feliz.)  Qué  lílíro! 

Ese  traje...  es  mi  disfraz! 
Feliz.  Cómo! 

Mar.  y  vos  el  que  esta  noche... 

Dadme  auxilio,  sin  tardar,  (ai  teniente.) 
En  nombre  del  rey 

prended  á  ese  truhán!  (señala  á  d.  Feliz.) 
Feliz.  A  mí!       )         •  a 

Baüt.  San  Blas!  [  ^""P") 

Mar.  Yo  respondo. 

Prendedle. 
Feliz.  No!  (vaáirse.) 

Ten.  ySold.  Alto  allá! 

Alto,  pues,  vive  Dios!  alto  pues! 

Resistir  no  podéis,  voto  á  San. 

Si  favor  nos  demanda  el  marqués 

vuestra  culpa  sin  duda  sabrá. 

A  UN  TIEMPO. 

Baüt.  Ahora  sí  que  la  cosa  es  peor! 

de  este  apuro  salir  no  podrá. 

Dadme,  oh!  cielos,  amparo  y  favor. 

y  una  puerta  por  donde  escapar. 
Feliz.  Abran  paso,  yo  soy  postilion 

y  el  marqués  no  me  ha  visto  jamás. 

Si  él  os  manda  ponerme  en  prisión, 

vive  el  cielo,  que  así  no  será. 


Mar.  Ten.  y  Sold. 
Mozas  y  Baut. 

Feliz.     (Quiere  salir.) 

Mab.  Ten.  y  Sold. 
Feliz. 

Mar.  Ten.  y  Sold. 
Feliz. 

Todos. 
Baüt. 


—  38  — 
Alto  pues! 
Qué  pavor!  I  ,  . 


Vive  Dios!  \  "° 
Alto  ahí!  :  . 

No,  no  tal.  (se  aáelaata  queriendo  huir.) 
Favor  al  rey.  (sacando  las  espadas.), 
Atrás!  (Ed  la  puerta  del  fondo  sacando  dos  pistolas. ^ 
(lodos  retrocéden.  Las  mujeres  dan  un  grito.) 

Ah!|  . 

>       un  tiempo. j 

'  (d.  Feliz  aprovecha  este  momento.  Se  va  y  cierra  por  fuera.  Bautis^ 

ta  le  sigue.) 

Mar.  Ten.  Sol.  y  Mozos. 

Voto  al  diablo!  Corramos  tras  él. 

A  caballo!  venid  sin  tardar! 
Mozas.         Pronto!  Pronto!  Seguidle!  Corred! 

ó  de  fijo  se  escapa  el  truhán!         .  ; 

(Eü  este  momento  varios  mozos  han  conseguido  forzar  la  puerta  del  fondo  y  abrirla. 
Los  soldados  se  lanzan  hácia  ella,  y  al  mismo  tiempo  se  oyen  chasquidos  de  látigo  y  cam- 
panillas que  indican  que  la  silla  parte,  y  las  voces  de  D.  Feliz  y  de  Bautista  que  gritan 
arreando  á  las  muías. 

Feliz  y  Baut.  (oentro.)  Jalá,  la!  la!  la!  la! 


FIN  DEL  ACTO  PRIMERO. 


,f>iiíbí;u 


ACTO  SEGUNDO, 


El  teatro  representa  la  entrada  de  una  casa  de  campo.— A  la  derecha  la  fachada  de 
la  casa,  á  la  que  se  entra  poruña  escalerita.— Al  fondo,  verja  y  detrás  un  parque, 
estatuas,  jarrones,  cenadores,  etc.— A  la  derecha  un  velador  de  piedra.— Sillas  de 
jardín  colocadas  sin  orden. 


ESCENA  PRIMERA. 

Al  levantarse  el  telón  se  oyen  voces  dentro. 

Coro,    (oentro.)     Socorredles,  que  se  matan! 

Los  caballos  detened! 

Ah!  (g  rito  de  alarma.) 
(Ruido  de  un  carruaje  que  vuelca . )  ,  • 

Se  estrelló!  Todos  acudan 
al  herido  aquí  traed. 

(sale  el  coro  á  la  escena  trayendo  en  brazos  á  Báutista  que  viene  exánime 
y  lleno  de  polvo.  Lo  sientan  en  una  silla.)  , 

Coro.  El  pobrecillo 

se  ha  desmayado 
no  es  para  menos 
tal  golpe  dió.  »í 

Ya  se  rebulle.  (Bautista  se  agita.) 
BaUT.  Ay!  (suspirando.) 

Coro.  Ya  suspira! 

Jé!  Caballero! 
Volved  en  vos. 

BaUT.  Ay!  (suspirando  y  quejándose.) 

Coro.  Volved  en  vos. 


—  40  — 

BaüT.  Huí!     (Llevándose  la  mano  al  espinazo  y  hacienda 

un  gesto  de  dolor.) 

Coro.  Voived  en  vos. 

Baut.  De  fijo  se  me  ha  roto 

media  costilla. 
Coro.  Por  qué  tan  al  escape 

va  vuestra  silla?  " 

Baut.  Huí!  Qué  chichón!     (Llevándose  la  mano  á  la  frente.) 

(Nunca  mi  amo  inventara 
ser  postillón.) 
Coro.  Ay,  pobrecito! 

Ay,  pobrecito! 
Vedle  qué  pálido, 
qué  malo  está. 

Cuál  se  revuelve!  (Se  agita  en  la  silla.) 
Huí!  Ya  le  vuelve!     (Le  da  un  vahido.) 

Sólo  la  cama 
Le  aliviará.  " 

Ya  los  ojos  pudo  abrir...     (Le  miran.) 

Ya  parece  quiere  hablar. 

(Bautista  manotea . ) 

Baut.  Que  me  den  un  sopicaldo! 

Coro.  Sopicaldo! 
Baut.  Sí. 
Coro.  No  tal. 

Dieta  absoluta 

y  una  sangría  • 

es  lo  que  ahora       '?  oírvl 

le  convendrá. 

Baut.  Zape!  (Queriendo  levantarse,  los  aldeanos  le  sientan  casi  á  la 

Coro.  Presto  á  la  cama!  fuerza.) 

Llámese  á  un  médico! 

Aunque  resista 

se  ha  de  acostar. 
Baut.  Yo  quiero  comer  algo! 

Coro.  Llevémosle  á  acostar,    (cogen  ei  siiion.) 

Baut.  En  dónde  me  he  metido! 

Ved  que  estoy  bueno  ya. 


—  41  — 
Coro.  A  la  cama!  (Llevándole.) 

Baut.  Je!  no  quiero. 

Coro.  A  la  cama  sin  tardar! 

A  UiN  TIEMPO. 

Coro,'       (nevándole  en  el  sillón.)        BaUT.       (Luchando  y  voceando) 

Venid!  Que  no! 

Venid!  Que  no! 

Venid  sin  replicar. 

HABLADO. 

BaüT;  ,      Je!  Poco  á  poco...  (los  aldeanos  bajan  el  sillón.  Bautista  se  levanta 
.-i  •         y  se  va  corriendo  á  un  lado  de  la  escena.  )  Cáspitd  y  qué  empeño 

en  que  me  he  de  acostar.  Ven  acá  tu.. .  Podenco. 

Ald.  Qué  se  ofrece? 

Baut%  Qué  ha  sido  del  carruaje? 

Ald.  Se  ha  hecho  pedazos. 

Baut.  Y  los  caballos? 

Ald.  En  la  cuadra. 

Baut.  Allí  deberíais  estar  todos.  (Rumor  de  los  aldeanos.  )  (Vaya  un 

;  viaje  divertido!)  Díme...  en  dónde  me  hallo? 

Ald.  Toma!  Aquí! 

Baut.  Ya!  Pero  cómo  se  llama  este  aquí? 

Ald.  Ah!  La  quinta  del  conde  del  Arco. 

Baut.  Del  gobernador!  (Zape,  y  qué  ratonera!)  (va  á  huir.) 

Ald.  Ya  le  vuelven  los  dolores! 

Todos.  Al  sillón!  (  Le  cogen  para  sentarle  .  ) 

Baut.  Je!  Apartaos!  Canalla! 

Rufo.  (saliendo.)  Qué  veo! 

Baut.  (Uf!  El  mayordomo  de  la  vieja!)  i)" 

Rufo.  (El  amo  del  postillón!)  .lohiaq 

Bauj.  (Quién  diablos  le  ha  traído  aquí?)  '  / 

Rufo.  Caballero... 

Baut.  (sentándose  de  pronto  en  el  sillón  y  fingiendo  para  nó  ser  conocido.)  QuC 

me  lleven  á  la  cama! 
Rufo.      Caballero...  (seie  acerca  por  la  derecha.)"! '4.'  •••(/'■ 
Baut.        (volviéndose  del  otro  lado.)  Ay!  ' 

Rufo.     (por  !a  izquierda.)  Tcncd  la  bondad  de  explicarme... 


—  42  — 

Baut.     (Gritando.)  QuG  mo  aprietan  los  dolores. 
Rufo.      Oh!  yo  necesito  saber... 
Baüt.     Que  me  aprietan  más! 
Ald.       a  la  cama! 

Todos.      A  la  cama  !  (Se  lo  Uevan  por  la  izquierda.) 


ESCENA  II. 

Don  Rufo.  Juana. 

Rufo.  (siguiéndolos.)  Tened ! . .  Esperad ! . .  (Bajando  inquieto  al  proscenio.) 
Cómo  es  que  se  encuentra  en  la  quinta...  Habrá  tárti- 
bien  venido  el  postillón?..  Dios  mió!  Qué  compromiso 
para  la  Baronesa!  Aquí  va  á  haber  una  catástrofe!..  Por 
qué  medio  evitar. 

Juana,     (saliendo.)  Señor  D.  Rufo... 

Rufo.     Ah!  Eres  tú? 

Juana.  Sí  señor.  Venia  á  deciros  que  mi  tio  quiere  que  nos  vol- 
vamos al  parador.  Como  se  va  haciendo  tarde  y  hay 
tres  leguas  de  camino... 

Rufo.  Esperad  un  poco.  Yo  estoy  seguro  de  que  la  señora  Ba- 
ronesa querrá  veros  antes  y  recompensaros  por  el  auxi- 
lio que  le  habéis  prestado  acompañándola... 

Juana.  Recompensar?  No  hay  por  qué,  señor  D.  Rufo.  Sólo  he- 
mos hecho  nuestro  deber.  Al  verla  tan  triste!  Tan  deses- 
perada. . .  Desmayándose  á  cada  momento! . .  Pero. . .  Quién 
hubiera  dicho  que  era  una  jóven? 

Rufo.      Caro  le  ha  salido  el  dichoso  disfraz. . .  Y  yo!. .  Yo  que  soy 
la  causa  inocente  de  todo  lo  que  le  pasa... 
(Dentro  la  voz  del  conde.  )  No  señor...  La  batalla  no  se  debió 
perder. 

Juana.      Qué  es  eso?  (Mirando  hácia  la  casa.)  « 

Rufo.     Su  tio  el  conde  con  su  manía  de  costumbre. 
Voz.       Yo  ataqué  en  regla! 
Juana.     Qué  demonios  dice? 

Rufo.  Nada...  Que  no  hace  dia  y  noche  más  que  explicar  á  to- 
do el  mundo,  por  qué  se  perdió  hace  veinte  años  la  ba- 
talla de  Lérida. 


—  43  — 

Juana.    Toma!  Y  si  ya  se  perdió  á  qué  hablar  más  del  asunto? 
Rufo.     Porque  asistió  á  ella  al  frente  de  su  regimiento  y  quiere 

probar  que  él  no  tuvo  la  culpa. 
Juana.     Pues!  chocheces  de  su  señoría. 
Rufo.     Calla  por  Dios!  Si  te  oyera... 
Juana.    Y  á  mí  qué? 

Rufo.        Chist!  Ahí  viene  (Mirando  con  emoción  hácia  la  casa.) 

Juana.    El  conde? 
Rufo.     No,  su  sobrina. 

Juana.     Sí.  Es  la  señora  Baronesa.  Y  qué  pálida!..  Qué  agitada!.. 

(d  .  Rufo  hace  señas  i  Juana  para  que  calle  y  se  la  lleva  al  fondo  para  ob- 
servar sin  que  la  Baronesa  los  vea.) 

ESCENA  IH. 

Dichos.  La  Baronesa  saliendo  apresuradamente  y  sin  verlos. 

Bar.  El  es!  Le  he  visto!  Ah!  sólo  esto  me  faltaba!  (cae  en  una  suia.) 
Rufo.     No  me  atrevo  á  presentarme...  (Aparte  y  en  voz  baja.) 

Juana.      (Adelantándose  con  timidez.  )  Señora... 

Bar.  Quién? 

Juana.     Perdonad.  Pero  venia  á  despedirme  de  vos  y  á  tomar 

vuestras  órdenes. 
Bar.       No  os  vayáis...  Acaso  tu  presencia  y  la  de  tu  tio  me  sean 

necesarias...  Yo  os  avisaré.  Déjame  sola. 
Juana.    Con  vuestro  permiso...  (Aparte  y  yéndose,  á  d.  Rufo.)  Procu- 
rad que  no  nos  detenga  mucho. 

\,  '  ' 

ESCENA  IV. 

La  Baronesa.  D.  Rufo. 
Pero  qué  partido  tomar?  Yo  me  vuelvo  loca,  (se  levanta  ai 

ver  á  D.  Rufo  que  se  ha  ido  acercando.  Severamente.)  VoS  aqUÍ? 

Ah,  señora!  Si  la  lealtad  con  que  siempre  os  he  servida 
puede  aplacar  vuestro  enojo  y  merecer  que  perdonéis 
mi  funesto  error... 

Perdonar?. Sabéis  el  horrible  compromiso  en  que  me  ha- 


Bar. 

Rufo 

Bar. 


—  44  — 

'  lio?  La  situación  ridicula  en  que  me  habéis  colocado? 

la...  (Mira  á  todos  lados,  se  acerca  á  D.  Rufo  y  le  dice  en  toz  baja  pero 
con  mucha  expresión.)  Está  allí,  D.  Rufo!  Está  ahí. 

Rufo.     Quién?  Hablad,  señora,  (vivamente.)  Quizás  yo  pueda  aún 

seros  útil  y  borrar  la  falta...  Quién  esta  ahí? 
Bar.       El!  Mi  mari...  Jesús,  qué  horror! 
Rufo.     Está  ahí  ese  postilion  infame! 

Bar.  Sí...  sí...  Acabo  de  verle  yo  misma  atravesar  por  el 
jardín. 

Rufo.  Eso  me  explica  el  que  yo  haya  encontrado  hace  poco  á  su 
amo.  ■ 

Bar.      a  su  amo?  Dónde? 
Rufo.     En  este  mismo  sitio. 

Bar.  Ya  lo  veis  ese  postilion  me  ha  descubierto  sin  duda.  Na- 
da ignora  ya,..  Sabe  que  soy  joven,  que  soy  boni...  (viva. 
.  mente.  )  es  decir,  se  figura  que  lo  soy  y  vendrá  á  reclamar 
sus  derechos  de  esposo. 

Rufo.  Imposible! 

Bar.      y  querrá  vivir  á  mi  lado  y  darme  su  brazo  y...  y  hasta 

tutearme  el  muy  animal,  (con  desesperación .) 
Rufo.     Eso  sí  que  no. 

Bar.      Yo  digo  que  sí.  Y  me  requebrará  y  si  se  le  antoja  rae 

llamará  Coronela!  (casi  llorando  con  expresión  cómica.)  y  Beata! ! 
Oh!! 

Rufo.     Callad,  señora,  callad! 

Bar.  Yo  esposa  de  un  hombre  que  me  hablará  como  á  las  mu- 
las!  A  mí  me  va  á  dar  un  ataque  de  nervios.  Mirad,  mi- 
rad cómo  tiemblo!  (Le  dala  mano.) 

Rufo.     Calmaos,  señora,  calmaos.  Todavía  podemos  intentar  rae- 
dios... 
Bar.  Cuáles? 

Rufo.  No  sé.  Pero  ch  íin  algunos  habrá!  Para  todas  las  enfer- 
medades hay  medicinas... 

Bar.      Sí.  Y  el  enfermo  sin  embargo  se  muere...  Como  yo  me  ' 
voy  á  morir  de  despecho  si  Dios  no  lo  remedia. 

Rufo.  Que  no  hubiéramos  conocido  antes  de  firmar  el  contrato 
al  verdadero  marqués... 

Bar.      Aquel  sordo  tan  burlón?  Otro  que  tal.  Un  marido  á  quien 


Conde. 

Bar. 

Conde. 

Rufo. 

Bar. 

Rufo. 

Bar. 

Rufo. 


—  45  — 

tendría  yo  que  hablar  con  una  bocina!  Bonito  porvenir! 

Yaya,  cuando  digo  que  nada  me  falta  para... 

(uentro.)   La  batalla  no  se  debió  perder! 

La  voz  de  mi  tio! 

(Dentro.)   Allí  íaltó  estrategia. 

Y  viene! 

Qué  le  voy  á  decir  cuando  me  pregunte  el  resultado  que 
tuvo  mi  disfraz! 

Respondedle  que  no  encontrasteis  á  nadie  en  el  parador. 
Es  que  me  falta  la  serenidad...  No  me  dejéis  sola. 
El  es.  Reportaos. 


ESCENA  V. 


Dichos.  El  Conde  que  sale  con  un  piano  y  un  compás  en  la  mana  y  discutiendo 
con  un  militar.  Se  detiene  á  la  puerta. 


Conde. 


Rufo. 
Conde. 


Bar. 

Conde. 

Bar. 

Conde. 

Bar. 

Conde. 

Bar. 


Si  eso  no  tiene  vuelta  de  hoja.  Los  tudescos  echaron 
el  puente...  Aquí  lo  tenéis,  (señalando  en  ei  plano.)  Este  es 
el  puente.  Yo  lo  pasé  á  galope  con  mi  escuadrón...  y 
paíf!  copé  dos  baterías. 

(Aparte  á  la  Baronesa.)  Yamos!  No  OS  atormentéis  así. 
Conste  pues ,  que  si  la  batalla  se  perdió  yo  no  tuve  la 

culpa,  verdad?  (ei  militar  hace  una  señal  afirmativa . )  GraciaS... 

( Dándole  la  mano. )  Adíos ,  coroncí ,  y  CU  cuauto  á  vuestro 
asunto  yo  respondo  de  que  el  oficial  que  os  hirió  en 
desafio  caerá  en  nuestras  manos...  ó  yo  dejaré  de  ser 
gobernador  de  Tudela.  Adiós!  (ei  militar  se  va.  )  Esta  em- 
palizada, (mi  rando  al  plano.  )  fué  la  que  lo  echó  todo  á  per- 
der... Claro...  Aquí  se  atascó  la  caballería...  Yoto  al... 

Calle!  Eres  tu,  sobrina?  (Risueño  ai  rerála  Baronesa.) 

(Turbada.)  Hacc  rato  quc  estoy  de  vuelta  en  la  quinta. 

Lo  sé  (sonriendo.) 
Sí? 

Lo  sé.  Bravo!  Soberbio!  En  donde  está? 

Quién? 

Tu  marido. 

Mi...  (Que  es  esto!) 


—  46  — 

€oNbE.   Bravo,  sobrina!  Tú  debes  decir  como  César...  Llegué... 

vi...  y  me  casé ! 
BxR.  (Cielos!) 
Rufo.  (Huí!) 

Conde.  Ay!  Si  César  hubiera  mandado  la  batalla  de  Lérida... 
Pero  por  qué  tanta  prisa  en  casaros?  Por  qué  despo- 
sarse en  un  parador  sin  avisarme  al  menos? 

Bar.      (confusa.)  Oh!  Explicaros... 

Conde.  Me  gusta!  Tu  eres  la  que  debes  explicarme...  Yo  sólo 
sé  lo  principal...  y  por  cierto  que  no  hace  diez  minutos 
que  recibí  la  noticia. 

Bar.       (Agitada.)  La  noticia? 

Conde.    Sí.  Lee  esa  carta  que  el  mismo  notario  me  ha  escrito..  . 

Bar.  (Leyendo,)  «Scñor  conde,  vuestra  sobrina  ha  firmado  esta 
•mañana  su  contrato  de  boda  en  el  parador  donde  se 
«alojaba.  (Lentamente.)  Nada  os  digo  de  su  esposo...  por- 
))que  muy  pronto  le  conoceréis.» 

ÍIOnde.    Ya  lo  creo! 

Bar.       (Soy  perdida !) 

Rufo.     (Animo,  señora.) 

Conde,  Pero  por  dónde  anda  ese  buen  marqués?..  Todavía  no  le 
conozco  y  ya  se  me  figura  que  debe  ser  tan  original 
como  su  padre.  Estar  en  la  quinta  hace  una  hora  y  no 
presentárseme. 

Bar.        (Resueka  á  decirlo  todo.  )  Ah!  ya  no  puedo  ocultaros... 

Conde.  Ocultarme?  Querías  ocultarme  la  boda?  No  es  mala  ocur- 
rencia!... Yo  seria  severo,  inexorable,  si  se  tratase  de 
un  hombre  indigno  de  tu  clase. 

Bar.       (Dios  mió!) 

Conde.    Pero  con  el  marqués!  con  un  marido  que  yo  mismo  te 

he  propuesto... 
Bar.      (Ya  no  me  atrevo  á  decirle...) 
Conde.    Vamos  está  visto.. .  Tendré  yo  que  ir  á buscarle. 

(Va  i  irse.) 

Bar.       Oh!  Deteneos. 
Conde.  Qué? 

Feliz.     (Dentro.)        Yo  soy  postillón  ricíjano: 

de  Alfaro  voy  á  Tudela.  (canundo.) 


—  47  — 

Bau.  (Cíelos.) 

Conde.    Quién  canta  en  mis  jardines? 

Rufo  .  Ay !  (Bajando  del  fondo  sobresaltado  y  pasando  cerca  del  conde  diiieada 
ttay!)?  y  corriendo  de  un  lado  á  otro.)  .;í|  ií/Í 

Conde.  Eh?  Os  duele  algo?  '  ■ 

Bak.  (Es  él!  Todo  va  á  descubrirse.) 

Cop^DE,  Por  qué  hacéis  tantos  gestos? 

Bar.  (Cómo  alejar  á  mi  tío...) 

CoisDE.  Tenéis  azogue,  hombre  de  Dios!  d,  Rufo  se  detiene  cada  tet 

más  turbado.) 

Bar.  .    No  ibais  á  buscar  al  marqués? 

Conde.  Sí...  sí...  quiero  sorprenderle  con  un  abrazo...  Ah!  me 
llevaré  el  plañe  por  si  buenamente  recae  ía  conversa- 
ción... (Lo  coge  de  encima  del  velador.)  Espérame  ;  prOntO  VOl- 

veré  con  tu  esposo.  (Yéndose. )  En  esta  línea...  Sí:  aquí 

estaban  los  CañoneSj  y  más  allá^..  (Desaparece  por  detrás  de  la 

ESCENA  Vi. 

.  .  .  D.  Rufo.  La  Baronesa. '.(|n(»j  j:j¡!,: 

Bar.       Qué  apuro  ,  Dios  mío ! 
Rufo.     No  veo  á  nadie.  (Bajando  del  fondo.) 
Bar.      Qué  va  á  decir  mi  lio  cuando  no  encuentre  al  mar- 
qués ! 

Rufo.  Lo  peor  es  que  habéis  convenido  en  que  está  en  la 
quinta. 

Bar.  Si  no  sabia  qué  responder!  Si  me  sentía  tan  tur- 
bada ! . . . 

RüFo.     Resolveos  á  decirle  la  verdad. 

Bar.  La  verdad?  No  teméis  la  explosión  de  su  enojo?  No 
consideráis  el  pesar  que  le  daríamos...  á  sus  años?  Oh! 
Inventad  un  medio...  un  medio  seguro...  Dios  mío!  Yo 
que  siempre  hallo  recursos  para  todo,  ahora  estoy  tan 
aturdida,  tan  torpe ! . . . 

Rufo.  Lo  que  primero  importa  es  que  ese  postilion  no 
os  vea. 


—  48  —  ^ 
Bar.       Oh !  sí:  dad  las  órdenes  más  severas. 
Rufo.     De  mi  cuenta  corre.  Voy  sin  perder  momento... 
Bar.  Apresuraos. 

Rufo.        En  un  vuelo,  (vaíe  corriendo.) 

Bar.  Si  de  esta  hecha  no  me  vuelvo  loca...  Oh!  tratemos 
de  serenarme,  de...  Quién  sabe?  Tal  vez  ese  postillón 
ignora...  Tal  vez  se  encuentre  aquí  casualmente.  Yo  es- 
taba bien  disfrazada... 

Baüt.  (Saliendo.)  Demouío,  y  qué  jabón  me  han  dado  eses  bár- 
baros con  SU  afán  de  cuidarme.  Busquemos  á  mi  amo  y 
salgamos  de  esta  maldita  q»inta  aunque  sea  á  pié. 

Bar.         (viéndole.)  A.h! 

Baut.      (Aparte.)  Una  dama? 

Bar.       (ídem.)  Es  el  otro! 

Baut.     (ídem.)  Zape  y  qué  linda ! 

Bar.       (ídem.)  Me  habrá  reconocido!  " 

Baut.      {Quién  será  ?) 

Bar.  (con  aire  severo  y  di.imuiado.)  Caballero.. .  (Crco  quc  me  ob- 
serva.) Puedo  saber  el  objeto  de... 

Baut.  De  mi  viaje?  Es  un  misterio.  Por  lo  demás  yo  me  hallo 
aquí  porque  la  torpeza  de  mi  postillón... 

B  AR.  (De  pronto  y  vivamente.  )  Eh?  Porqué  habláis  del  postilion? 
Qué  tengo  yo  que  ver  con  eJ  postillón? 

Baut.     Vos  ?  (Estupefacto.)  (Qué  la  ha  dado? ) 

Bar.  ■     Por  qué  me  miráis  ahora  ? 

Baut.     Ahí  No  se  os  puede  mirar? 

Bar.       Acabad.  Quién  soy  yo? 

Baut.        Eh?  (Más  admirado.) 

Bar.       Sí,  quién  soy  yo? 
Baut.     Toma!  Vos  lo  sabréis. 

Bar.       Cómo!  Es  posible!  Vos  no  sabéis  quién  soy  yo?  (Muy 

contenta.) 

Baut.     ( Qué  señora  tan  original ! ) 
Bar.       Entonces  podéis  iros. 

Baut.  (Ahora  me  echa  de  aquí!)  No  deseo  yo  otra  cosa.  Seño- 
ra, tengo  el  honor...  (Va  á  irse  por  el  fondo.  El' conde  aparece  ála 
puerta  de  la  verja  y  exclama  desde  ella  mirando  á  Bautista  que  se  queda  pa- 
rado y  sorprendido.) 


-  49  — 


ESCENA  VIL 

Dichos  y  el  Conde. 

Conde.  Alto  ahí,  caballerito ! 

Baut.  Eh? 

Conde.  Hombre!  Tú  eres  un  sér  invisible! 

Baut.  Yo?  (Qué  dice  este  YÍejo?) 

Conde.  (Acertándose  á  Bautista.)  Dame  csos  brazos !  Votp.4  la  bomba 

de...  (Le  abraza.) 

Baut.  Ay! 

Bar.  (Dios  mió  !  Cree  que  es  el  marqués! ) 

Conde.  Tu  no  extrañarás  que  te  tutee. 

Baut.  Poco  á  poco.  Según. 

Conde.  Qué  diablos!  Tu  padre  y  yo  hemos  servido  juntos. 

Baut.  Servido?  (Será  algún  cochero  de  la  casa?)  Permitid, 
buen  hombre.  Yo  estoy  de  prisa,  y  además  no  os  he  vis- 
to en  mi  vida. 

Conde.  (Torpe  de  mi!  Si  no  le  he  dicho  aún...)  Yo  soy 
tu  tio. 

Bar.  (Buena  es  esta.) 

Baut.  Mi  tio? 

Conde.  Es  decir,  tio  de  tu... 

Baut.  (Quién  será  este  tio?) 

CoNBE,  Tío  de  mi  sobrina  la... 

Baut.  Sí...  naturalmente. 

Conde.  Qué!  No  has  caído?... 

Baut.  Sí,  señor,  de  cabeza  al  volcar  la  silla. 

Conde.  Yo  soy  el  conde  del  Arco. 

Baut.  El  gobernador!  (va  á  huir.) 

Conde.  (Le  abraza.)  Aprieta!  Aprieta! 

Baut.  (Uf!  Este  sí  que  es  aprieto!) 

Conde.  Qué  guapo  es ,  y  qué  simpático !  (s¡n  soltarle  y  mirándole.) 

Baut.  Pero  por  quién  me  ha  tomado? 

Conde.  Bien!  Bravo,  señor  marqués! 

Baut.  Eh!  Cómo?  (Ya  tenemos  otro  marqués  en  danza?) 

CoNt)E.  Vamos...  La  verdad...  Qué  te  ha  parecido  tu  esposa? 

Bar.  (Ah!  Qué  idea!) 

4 


—  50  — 

BaUT.       Mi  espO...  (ponderando.)  OoOoh!..  (oe  pronto  echa  á  correr.) 

Hasta  otro  rato. 
Conde.    Oye!  escucha! 

Bar.  (Deteniendo  á  Bautista  en  el  fondo  le  dice  aparte.)  Dccid  qUB  SOÍS  mí 

marido! 
Baut.  Yo? 

Bar.       y  mi  gratitud  será  eterna! 

Conde.    Ajá!  No  quieres  separarte  de  tu  mujer!  (oesde  léjos.) 

Baut.       Pues...  eso...  (sin  saber  qué  decir  y  mirando  á la  Barongsa  que  le  su- 
plica por  sefias.) 

Bar.  (Luego  lo  sabréis  todo.) 

Conde.    Oh!  Qué  linda  pareja!  Ella  es  la  paloma...  tu  el  pichón... 

Baut.  (Y  tu  el  pavo.) 

Conde.  Qué  lástima  que  la  gota  no  deje  venir  á  tu  padre. 

Baut.  (Ah!  También  tengo  padre. )j 

Conde.  Pobre  general!..  Si  le  hubieras  visto  hace  veinte  años... 

Baut.  (Y  qué  mona  es!) 

Conde.  El  dia  de  la  batalla  de  Lérida...  No  te  ha  explicado  él?.. 

Baut.  No  señor,  no  tenia  tiempo. 

Conde.      Ah!  Pues  entonces...   (cogiéndole  del  brazo  y  llevándoselo  á  s» 

lado.)  Figúrate  que  los  tudescos  estaban  á  la  izquierda  y 

los  ingleses... 
Baut.     Sí.  Los  ingleses  á  la  derecha. 
Conde.    Nosotros  formábamos  una  línea  paralela...  Siéntate, 
Baut.     Estoy  mejor  de  pié.  (A  este  gobernador  le  falta  algo. 

(señalándose  en  la  frente.) 

Conde.    Rompió  la  batalla. 

Baut.        Ola!  (volviéndose  de  frente  ai  conde.) 

Conde.  Con  dos  disparos  de  cañón. 

Baut.  Hombre!  (Ya  me  va  fastidiando.) 

Conde.  Los  arcabuceros  se  adelantan...  Los... 

Baut.  (Bostezando.)  Aaaah! 

Conde.  Te  duermes? 

Baut.  No...  Es  que  hago...  Ah!..  de  admiración! . 

Conde.  Entonces  tu  padre  y  yo  con  nuestro  regimiento.. 

Criado.  Un  oficial  desea  entregar  al  señor  gobernador  pliegos 
importantes. 

Baut.        Ay!  Respiro!  (se  aparta  del  conde.) 


—  51  — 

Conde.    Mal  haya! 

Baut.     Pronto.  Id  pronto.  Los  phegos  importantes...  son  muy 

importantes.  (Acerqándose  á  la  Baronesa.)  Con  que  divina  hn- 

rí...  Es  posible...) 
Conde.    Ven,  ven,  te  seguiré  contando...  (Le coge  de  la  mano.) 
Baut.     (Adiós!  Que  no  me  suelta!) 

Bar.       (Aparte  y  vivamente á  Bautista.)  Continuad  fingiendo,  por  Dios. . . 
Aqui  os  espero. 

Baut.       Sí?  Vaya  una  aventura!  (Mirando  á  la  Baronesa  con  afecto,  en  tan- 
to el  conde  continúa  tirándole  de  la  mano.) 

Conde.    Eh!  Qué  pesadez  de  recien  casados...  Vente  conmigo 

(Oe  pronto  y  enlazando  su  brazo  con  el  de  Bautista.)  Por  SUpUCStO 

que  la  batalla  no  se  debió  perder! 
Baut.     Ah!  Por  supuesto!  (Como  yo  vea  dos  dedos  de  luz... ) 
Conde.     Pero  la  torpeza!..  (  Yéndose.  Bautista  va  repitiendo  lo  que  el  conde 

dice  y  fingiendo  opinar  en  todo  como  él.)  La  falta  de  táctica...  la 

incuria...  desorganización  de  los  cuerpos...  (se  van.J 
Bar.       Oh!  Al  fin  salí  de  este  trance.  Después  verémos...  Lo 

principal  es  impedir  hoy  un  escándalo  y...  Ya  respiro 
*        más  tranquila.  Sí...  Ese  hidalgo  no  me  ha  reconocido  y 

debo  suponer  por  lo  tanto  (d.  FcIíz  aparece  en  el  fondo  y  escu- 
cha.) que  el  postilion  ignora  también  que  yo  soy  la  Baro- 
nesa de  esta  mañana.  Animo,  pues.  Hasta  ahora  no  es 
tan  grande  el  peligro  como  yo  creia. 
Feliz.     (Ello  dirá!) 

Bar.         (Mirando  hácia  la  izquierda.)  Allí  VCO  á  D.  Rufo!  AcaSO  pUCda 

ya  darme  noticias...  Garramos,  (corriendo  cae  al  suelo  quedando 

con  una  rodilla  en  tierra.  )  Ah  !  (ai  caer.) 
Feliz.       Oh!  (Asustado  y  bajando  á  socorrerla.) 

Bar.       Me  he  pisado  el  traje. 

Feliz.     Arriba,  señorita,  (cogiéndola  de  la  mano.) 

Bar.         Cielos!  (Reconociéndole  y  separándose  velozmente  de  él.  Pausa.) 

ESCENA  VIII. 

La  Baronesa.  D.  Feliz. 

Feliz.     Os  habéis  hecho  daño? 

Bar.       No...  no...  Idos...  (Qué  apuro!) 


f 


—  52  — 

Feliz.     Más  vale  así.  Dios  os  guarde. 
Bar.       (contenta.)  (Se  va!  No  me  conoce!) 
Feliz.     (volviéndose.)  De  veras  no  os  duele  na? 
Bar.       Nada.  Digo  que  nada.  Retiraos. 
Feliz.     Buenas  tardes. 
Bar.  Respiro! 

Feliz.  Ah!  (voiTíendo.)  Cuenta  que  aunque  parece  al  pronto  que 
\  no  duele,  siempre  una  caida  tiene  sus  resultas. 

Bar.       Lo  sé.  Dejadme. 
Feliz.     (Qué  hermosa!)  (tausa.) 
Bar.       Por  qué  os  detenéis? 

Feliz.     Perdonad,  señorita...  Pero...  no  os  ha  sucedió  nunca 

tomar  una  cosa  por  otra? 
Bar.       (vivamente.)  (Ay!  dcmasiado!)  A  qué  viene  esa  pregunta? 
Feliz.     Viene  á...  á  que  el  sonío  de  vuestra  voz  me  suena  al 

sonío  de  mi  mujer. 
Bar.       Eh?  (Dios  mió!)  Vos...  (Disimulando.)  Sois  casado? 
Feliz.     Desde  esta  mañana...  y  por  mi  desgracia. 

Bar.  (vivamente  acercándose  á  él,  y  contenta.  )  Por  desgracia?  Enton- 
ces querréis  desbaratar  vuestra  boda ,  no  es  cierto?  Yo 
os  protegeré...  Yo  os  prometo  conseguir... 

Feliz.     Romper  mi  matrimonio?..  Ahora  menos  que  nunca. 

Bar.       No?  Pues  no  decíais... 

Feliz.     Si  el  caso  está  en  que  he  hecho  una  boda  loca! 

Bar.  Vos? 

Feliz.  Friolera!  Aquí  donde  me  veis,  mi  mujer  es  Baronesa  y 
yo  soy  Barón. 

Bar.       Barón!  (Dice  que  es  Barón!)  (coa  despecho  y  en  voz  alta.) 
Feliz.     Ajá!  Mi  mujer  es  la  baronesa  del  Olmo. 
Bar.       Falso.  Yo  conozco  á  la  Baronesa,  y  ella  no  quiere  ser 
vuestra  esposa. 

Feliz.  No  quiere  ser  mi  esposa?  Ola!  Y  por  qué  se  casó  con- 
migo? 

Bar.       Por  error  sin  duda. 

Feliz.  Por  error!  Quién  os  lo  ha  dicho?  Las  firmas  están  en  el 
contrato.  El  contrato  está  en  regla,  y  mi  mujer  es  mí 
mujer. 

Bar.  Pero... 


—  53  — 

Feliz.  Si  después  se  arrepintió,  si  huye  ele  mí...  Yo  os  aseguro 
que  sabré  encontrarla. 

Bar.  y  tendréis  valor  de  atrepellar  de  ese  modo  á  una  seño- 
ra... á  una  señora  anciana! 

Feliz.     Anciana?  Esa  es  grilla.  La  Baronesa  es  jóven  y  bonita. 

Bar.       Cómo  sabéis? 

Feliz.     Toma!  El  jardinero  de  la  quinta  acaba  de  enterarme,  y 

hasta  puedo  daros  señas. 
Bar.       Señas?  Qué  señas? 
Feliz.     Ahora  lo  veréis. 

DUO. 

Feliz.  Negritos  son  sus  ojos... 

(señalando  los  de  la  Baronesa.) 

Gomo  los  vuestros... 

Bar.  (volviéndose  de  espaldas  á  D.  Feliz.) 

Oh! 

Feliz.  Igual  su  talle  pintan 

Al  que  estoy  viendo. 

Bar.  Ah!  (volviéndose  de  frente.) 

Feliz.  Y  en  su  mejilla 

luce  el  matiz  hermoso 
que  en  esa  brilla. 

Bar.  (cubriéndose  el  rostro  con  el  abanico.) 

Cielos! 

Feliz.       (cogiéndola  cl  brazo  dulcemente  para  separar  el  abanico.) 

Disimulad! 

Bar.  Qué  osáis  hacer?  (sin  descubrirse.) 

Feliz.  Así  las  señas         (separando  el  abanico.) 

compararé. 

Bar.  Ah!  Qué  rubor!         (Descubriéndose  y  turbándose.) 

Feliz.  Ah!  Qué  placer! 

Vos,  no  hay  ya  duda 
sois  mi  mujer. 
Vos  sois  la  que  yo  busco, 
vos  ?oismi  esposa. 

Bar.  No.  (Con  altivez.) 

Jamás  seré  yo  esposa 


—  54  — 

de  un  hombre  como  vos. 
Femz.  .         Reclamo  mis  derechos! 

Bar.  La  ley  me  amparará. 

Feliz.  Y  el  caso  se  hará  púbhco. 

Bar.  Gran  Dios! 

Feljz.  Cuál  reirán!  (Riendo.) 

Bar.  Qué  se  dirá  de  mí! 

Feliz.  Ningún  hidalgo  habrá 

que  en  vista  del  escándalo 

se  case  con  vos  ya. 
Bar.  Ah!  Ah! 

Ay!  Yo  me  siento  mala, 

qué  horrible  realidad!  (Cae  en  una  siUa  como 
desmayada.  El  abanico  se  desprende  de  sus  manas.  D.  Feliz  lo  coge  del 
suelo  y  se  pone  &  hacer  aire  muy  despacio  y  suavemente  á  la  Baronesa.) 

Feliz.  Volved  en  vos ! 

que  yo  sabré 
de  vuestro  amor 

hoy  digno  ser.  (suelta  el  abanico.) 

( Con  pasión.)     Seré  galán, 
seré  cortés , 
seré  tu  esclavo 
rendido  y  fiel. 

Bar.         (Ha  ido  volviéndolos  ojos  y  oyendo  con  placer  las  palabras  de  D.  Feliz, 
canta  aparte  y  sentada  aún.) 

Que  bien  habló. 

Por  qué ,  por  qué 

el  postilion 

no  es  el  marqués? 

Yo  siento,  hay  Dios ! 

mi  pecho  arder !  ' 

Oh  !  qué  sonrojo !  (  De  pronto  y  levantándose  aver- 
gonzada de  si  misma.) 

Dejadme  pues.  • 
A  UN  TIEMPO. 

Feliz.  Baronesa. 
Seré  tu  esclavo.  Oh !  qué  rubor ! 


—  55  — 

Rendido  y  fiel !  Dejadme  pues. 

Bar.    (Ap.)  Es  muy  galán 

aunque  humilde  su  estado. 
Ay ,  que  buen  mozo 
tan  mal  empleado ! 
Feliz.'  (Ap.)  Qué  pensará? 

Bar.  (con  despecho  y  aparte.) 

Oh  rabia !  A  pesar  mió 
me  va  á  gustar. 
(De  pronto.)      Vúyase  al  momento ! 
Váyase  de  aquí , 
yo  no  le  conozco , 

yo  nunca  le  vi.  (se  sienta  furiosa.) 

Feliz,  (cómicamente.)   Auuquo  me  despida 
yo  no  me  he  de  ir. 
Yo  digo  que  nones! 
Yo  me  quedo  aquí !  (se  sienta  á  su  lado.) 


Bar.  y  se  sienta! 

Feliz.  Sí  por  Dios. 

Bar.  Yo  me  mareho.  (se  leTanta.) 

Feliz.  También  yo.  (id.) 

Bar.  Yo  me  quedo.  ( Se  sienta.) 

Feliz.  Yo  también,  (id.) 

Bar.  Nada.  Oh  Dios !  me  libra  de  él.  (se  levanta.) 

Ah! 

A  UN  TIEMPO. 
Feliz.  Baronesa.' 


Aunque  me  despida  Váyase  al  momento 

etc. ,  etc. ,  etc.     '  etc. ,  etc. ,  etc. 

HABLADO. 

Bar.       Esto  clama  al  cielo!  Con  que  es  decir... 
Feliz.     Que  no  tenéis  más  remedio  que  ser  mi  mujer. 
Bar.       Yo!  Una  dama! 

Feliz.     Toma!  No  ha  habido  reyes  que  se  han  casao  con  pastoras? 
Bar.      Esos  son  cuentos.  Además;  ni  yo  soy  reina,  ni  vos  sois 
pastor.  ' 


—  56  — 

•  Feliz.    (Gritando.)  Pero  soy  vuestro  marido'  y  sabré  pedir  justicia 

al  gobernador,  al  mismo  rey. 
Bab.       Hablad  más  bajo.  No  me  comprométais.  Yo  os  ruego... 

Yo  os  prometo... 
Feliz.     Ser  mi  mujer? 

Bar.  Quién  sabe!  Más  adelante...  Yo  reflexionaré...  Pero 
Dios  mió...  Con  ese  lenguaje!  Con  esas  maneras...  (Yes 
lástima,  porque  en  cuanto  á  lo  demás.,.)  Arreglaos  un 
poco.  Procurad  tener  mejor  aire. . . 

Feliz.     Sí...  sí...  Ya  veréis  con  el  roce... 

Bar.       Buen  roce  te  dé  Dios! 

Feliz.  Vos  me  daréis  lecciones...  y  yo...  yo  os  diré  que  os  ado- 
ro! (lomando  por  grados  su  acento  natural.)   QuC   SOÍS  mí  vida, 

que  sois  la  ilusión  de  mi  alma!  El  encanto  de  raí  cora- 
zón!... (Pequeña  pausa.) 

Bap..  (Sorprendida.)  Jcsus!  Lo  quc  cl  amcr  domestica. 

Feliz,  Yo  me  arrojaré  á  vuestros  píés.  (lo  hace.) 

Bar.  Si  parece  otro! 

Feliz.  Yo  os  pediré  esa  mano. 

Bar.  (vivamente  y  remedándole.)  Y  yO  UO  OS  la  daré. 

Feliz.     Pero  yo  la  tomaré. 

Bar.  Soltad,  (d.  FcIíz  la  besa  la  mano.) 

Conde.    Cielos!  (saliendo.) 

Feliz.       Oh!  Í  (Levantándose  ai  verle.) 

l  (a  un  tiempo.) 

Bar.       Ah!  ( (nuye.) 

Baut.     (Aparte.)  MÍ  amo,  HO  pierde  ripio! 

ESCENA  IX. 

D.  Féliz.  El  Conde.  Bautista.  Después  el  Marqués. 

La  estábais  besando  la  mano? 
Toma!  Por  qué  no? 
No  oyes  esto,  marqués? 
(sorprendido.)  (Marqués!) 

Sí  que  lo  oigo.  ^ 
Y  lo  dices  con  esa  calma!  tratándose  de  tu  esposa. 


€ONDE. 

Feliz. 

Conde. 

Feliz. 

Baut. 

Conde. 


—  57  — 

Feliz.  (Eh?) 

BaUT.       Yo  soy  filósofo,  (volviendo  de  pronto  la  espalda.) 

GoNDE.    Filósofo  !  Cuando  besan  la  mano  á  su  mujer.  Un  marido! 

Baut.     Por  Jo  mismo  debo  hacer  como  que  no  lo  he  visto. 

Conde.    Marqués  de  Al  varado! 

Baut.     Eh!  (Cristo!  Yo  que  no  sabia  mi  título!) 

Feliz.     (con  sorpresa.)  (Cómo!) 

Conde.    Acabemos,  (con  ka.) 

Baut.  Poco  á  poco.  Este  postilion  es  criado  mió,  y  si  besaba  la 
mano  á  mi  esposa  será  por...  porque  ella  le  habrá  dado 
alguna  propina. 

Mar.         (Salieiido  por  la  puerta  de  la  Terja.  Al  verle  D.   Feliz  y  Bautista  se  atur^ 

den.)  El  señor  conde  del  Arco? 
Conde.  Eh? 
Feliz.     (Qué  veo?) 
Baut.     (El  marqués!) 

Feliz.       Ah!)  (Desaparece.) 

Conde.  (Deteniendo á  Bautista.)  No  tc  vayas.  Dcspucs  averíguaremos... 
Mar.      Qué  bonito  parque,  y  qué  alegres  enramadas. 

Conde.  No  conozco...  (Mirando  ai  marqués  desde  léjos.  Bautista  procura  no^ 
mirarle.) 

Mar.         (Bajando  al  proscenio  y  saludando.)  All!  Caballeros.. . 

Baut.  (Muerto  soy!) 

Conde.  Puedo  saber  á  quién  tengo  el  honor?... 

Mar.  Puedo  saber  á  quién  tengo  la  honra?... 

Conde.  No.  Vos  primero.  A  quién  tengo  el  honor?... 

Mar.         (lomando  una  silla.)  Mil  gracias. 

Conde,  (a  Bautista.)  Qué  hace? 
Baut.     No  lo  veis?  Se  sienta. 

Conde.  Qué  SanS  facón!  (eI  conde  coge  una  silla.  Intita  á  Bautista  para  que 
haga  lo  mismo.  Los  tres  se  invitan  con  muchos  cumplidos  4  sentarse.  El 
conde  se  impacienta  y  se  sienta  el  primero  con  un  gesto  de  mal  humor. )< 

Mar.  El  señor  conde  de  1  Arco. . . 

Conde.  Soy  yo,  caballero. 

Baut.  (Como  si  le  dijeras  perro  judío  ) 

Mar.  Preguntaba... 

Conde.  Sí...  sí...  Tened  la  bondad  de  explicaros. 

Mar.  Pasad  recado  al  señor  conde. 


—  58  - 

Conde.    Otra?  Ya  os  he  dicho  que  soy  yo. 

Mar.  Deseo  tener  el  gusto  de  verle  y  de. , .  Ah !  (viendo  salir  á  ia 
Baronesa.)  Es  ínútíi.  Esta  bella  jóven  debe  ser  su  sobri- 
na... (e1  marqués  se  levanta  y  se  dirige  hácia  la  Baronesa.  El  conde,  sin 
levantarse,  le  sigue  estupefacto  con  la  vista  y  volviéndose  en  su  silla.) 

ESCENA  X. 


Dichos.  La  Baronesa  que  se  dirige  á  mirar  hácia  el  fondo. 

Bar.       (Se  fué.) 

Mar.      Permitid,  señora... 

Bar.  (Turbándose  al  ver  al  marqués.)  (CícloS!) 

Conde.    Pero  qué  busca  este  ente? 

BaüT.        (Aquí  fué  Troya.)  (e1  conde  y  Bautista  se  levantan.) 

Mar.  Señora...  Permitidme  que  me  felicite  de  admirar  por  mí 
mismo  esa  hermosura..,  que  tanto  me  habían  ponderado. 

Conde.  Eh?  Requiebra  á  lu  mujer!  (a  Bautista.)  Hoy  todos  la  re- 
quiebran! 

Baut.     Eso  prueba  que  ella  vale  mucho ! 
Bar.      Caballero,  yo...  (Qué  apuro!) 
Mar.       Sí...  sí.  Sentémonos: 

Conde.  Otra  sentada?  (La  Baronesa  se  sienta  junto  al  velador.  El  marqués  coge 
una  silla,  va  á  sentarse  á  su  lado,  y  al  ponerla,  su  sitia  tropieza  con  la  que 
trae  el  conde.  El  marqués  se  separa.  El  conde  va  á  sentarse  junto  á  su  so- 
brina y  su  silla  tropieza  con  la  que  trae  Bautistá,  que  se  interpone.  Todos  se 
sientan  por  último.  ) 

Mar.      Yo  soy  el  marqués  de  Alvarado... 

Conde,  Eh?  (voi  viéndose  con  la  silla  á  Bautista.  Este  al  mismo  tiempo  se  vuelve 
también  y  con  su  silla  á  la  Baronesa .  Este  movimiento  ha  de  ser  rápido  é 
igual.  Pausa.) 

Baut.       (Huí!)  (volviendo  la  sUla.) 

Mar.      Me  vuelven  la  espalda? 

Conde.     No  has  oído?  (Por  detrás  á  Bautista.) 

Baut.  Qué? 

Conde.  Te  usurpa  el  título! 

Baut.  Cómo  se  entiende...  (se  vuelve.) 

Conde.  Cómo  se  entiende...  (id.) 


—  59  — 

Baüt.     No  reparáis  en  esa  cara?  Ese  hombre  tiene  algo  de  loco. 

Conde.    Es  verdad...  por  eso  no  responde  acorde. 

Mar.       Por  qué  gesticulan? 

Conde.    Caballero.  El  marqués  de  Aivarado  es... 

Baüt.  (Aparte  al  conde. )No  dcIs  tautos  grltos.  Eso  es  de  muy  mal 
tono.  Ya  veréis  cómo  yo  le  confundo.  Caballero...  (ai  mar- 
qués que  los  mira  sin  saberlo  que  tienen.)  eSC  título  lo  CS  mÍo!... 
(ai  conde.)  VcÍS  CÓmO  IC  COnfundo?  (ai  marqués.)  VoS  ,  SÍD 

duda,  sois  un  farsante!  Un  impostor!...  (ai  conde.)  Lo 
veis?  A  que  no  me  responde? 
Bar.       (Qsié  va  á  suceder  aquí? 

Mar.  (Reparando  en  Bautista.)  Calle!  No  cstabals  VOS  csta  mañana 
en  el  parador? 

Baüt.        (Me  paró.)  (Levantándose  de  pronto.) 

Mar.  (solevanta.)  Sí...  SÍ...  Vos  presénciástcis  también  la  bo- 
da  de  aquella  vieja  que  aseguraba  ser  la  baronesa  del 
Olmo.  ^ 

Conde.      Eh?  (Se  levanta  y  también  la  Baronesa  .) 

Bar.  (Cielos!) 
Mar.  Justo! 

Conde.  Caballero.  Aquella  señora  era  la  misma  Baronesa  en  per- 
sona que... 

Mar.  Figuraos  que  la  pobre  dama  se  casó  sin  duda  engañada, 
y  que  al  verse  esposa  de  un  postillón  cayó  sin  sentido... 

(La  Baronesa  que  ha  estado  escuchando  con  ansiedad,  cae  en  una  silla  llena 
de  emoción.  D.  Feliz,  sin  ser  visto,  aparece  por  el  lado  derecho  entre  el  ra- 
maje y  escuchando.) 

Conde.  Eh?  Se  pone  mala! 

Baüt.  (Y  yo  también.) 

Conde.  Qué  significa? 

Bar.  No  esnada,  lio...  (Levantándose.)  Un  vahído...  un... 

Mar.  Lo  original  está  en  que  aquel  postilion  no  es  tal  postilion, 

sino  un  joven  oficial... 

Bar.  Cómo? 

Mar.  Oh!  lo  sé  todo...  (a la  Baronesa.)  Un  jóvcn  oficial  que  por 

vos  hirió  á  su  coronel  en  un  duelo.  (Se  dirige  en  seguida  riéndo- 
se hácia  donde  está  Bautista.  La  Baronssa  vuelve  la  cara  y  ve  á  D.  Feliz.) 
Bar.        Ah!  (Sube  un  poco  á  la  escena,  y  á  las  señas  que  D.  Feliz  la  hace  responde 
con  otras  para  que  huya.  Desde  este  instante  lo  mira  continuamente  y  con 
•  sobresalto.) 

Conde.  Calle!  El  que  cometió  tan  enorme  delito!  Voto  á  bríos 
que  si  puedo  hacerle  fusilar. . . 


—  60  — 

Bar.  (Fusilar!)  (Bajando  al  lado  de  su  tio.) 

Feliz.     (Oh!  Dios!) 
Baut.  Tigre! 

Conde.  No  será  difícil.  Según  el  pliego  que  he  recibido ,  ese  ofi- 
cial Yaga  por  estos  contornos ,  en  compañía  de  un  tuno 

criado  suyo,  llamado  Bautista.  (Este  último  cogiendo  á  Bautista 
de  la  mano  y  contándoselo  á  él.  Bautista  al  oir  su  nombre  vuelve  de  pronto 
las  espaldas  y  comienza  á  dar  paseos  muy  agitados  por  el  fondo.) 

Baut.     (Cayóse  la  casa  á  cuestas...) 
Bar.      (Yo  me  confundo!  Yo...!) 

Conde.    Pero  en  todo  esto  hay  un  embrollo  de  Satanás...  £h?... 

Tú  tiemblas! 
Baut.     Porque  tengo  frió! 
Conde.    Frió  en  Agosto! 

Mar.  Por  supuesto  que  probé  que  aquella  señora  no  era  la 
Baronesa...  Yo  declaré  que  siendo  yo  el  marqués  de  Al- 
varado,  sabia  muy  bien...  Verdad,  caballero?  (a  Bau- 
tista.) 

Conde.    Y  sigue  sosteniendo...  Calle!  el  otro  se  turba  y  ella  tam- 
bién.. .  Seré  yo  juguete  de  alguna  intriga? 
Pos.       (saliendo  con  Juana.)  Dccidlc  á  k  scñora  que  tcucmos  quc 

irnos,  (a  un  criado  qua  los  acompafia.) 

Conde.  (Ap.)  Oh!  qué  idea!  Ese  posadero  podrá  iluminarme.  Sí... 
sí.  En  su  parador  deben  constar  los  nombres...  ahí  ade- 
más tuvo  lugar  la  boda,  y... 

Juana.  Si  la  señora  Baronesa  permite  que  nos  volvamos  al  pue- 
blo... 

Conde.    Nadie  sale  de  aquí. 

BaüT.  (San  Ambrosio!  Huyamos!)  (va  á  irse  por  entre  «l  ramaje.  D.  Fe- 
liz le  detiene  y  la  dice  aparte.) 

Feliz  No  :  yo  necesito  hablarla  antes  de  partir. 

Baüt.  Pero  si  nos  descubren... 

Feliz.  Ven.  Busquemos  un  medio,  (se  van.) 

Juana,  (ai  conde.)  Es  que  ya  se  hace  tarde. 

Conde.  Más  tarde  será  luego. 

Juana.  Por  lo  mismo.  El  camino  es  muy  solitario  ,  y... 

Conde.  Silencio!  Retírate  ,  sobrina. 

Bar.  (Yo  tiemblo!)  Se  va  mirando  antes  hácia  donde  se  fué  D.  Feliz.) 

Conde.  Y  tu...  (se  vuelve  para  hablar  con  Bautista  y  ve  que  no  está.  )  Eh? 

Se  ha  ido?...  Ola!  No  permitid  que  nadie  salga  de  la 
quinta!  (ai  criado.)  Dad  la  orden  para  ello  á  todos  los  cria- 
dos. Vete  tu  y  que  se  quede  tu  tio. 


Mar. 

Conde. 

Mar. 


—  61  - 

(juana  se  va  haciendo  señas  de  que  no  comprende  lo  que  pasa.  El  posade- 
ro va  á  seguirla;  ella  le  indica  con  un  gesto  que  se  quede  allí.) 

Qué  diablos  sucede  á  esta  gente? 

Esto  está  más  complicado  que  la  batalla  de  Lérida! 

Eh? 


ESCENA  Xí. 

El  Conde.  El  Marqués.  El  Posadero. 

Conde.  (En  medio  de  ios  dos  que  le  prestan  el  oído  para  escucharle.)  La  bata- 
lla de  Lérida  ,  señores ,  fué  aquella  en  que  yo ,  al  frente 
de  mi  regimiento...  Pero  luego  hablarémos  de  ella.  Res- 
ponded ahora  á  mi  interrogatorio.  (e1  marqués  y  el  posadero 
se  encogen  de  hombros,  y  se  retiran  cada  uno  á  un  lado  del  proscenio.  El 
conde  los  mira  con  sorpresa,  y  en  seguida  se  acerca  al  posadero  y  le  dice-) 
Conocéis  á  ese  hidalgo?  (Por  el  marqués.) 
(sin  entenderlo.)  Eh? 

(Lo  mira,  hace  un  gesto  de  impaciencia  y  se  acerca  al  marqués  que  continúa 
en  el  lado  opuesto.)  PrCSenciÓ  CSe  hombrC  la  boda?  (ai  marqués 
por  el  posadero.) 
(sin  entenderlo.  )Eh? 

(impaciente  y  á  los  dos.)  Pronto,  acabcmos.— Dcclarad,  quién 

sois?  (ai  marqués.) 

(Hablando  de  otra  cosa.  )  La  sobrina  del  conde... 
(sorprendido  y  vivamente.  )  Eh?  Dice  que  es  mí  sobrina?— Vo- 
to á... 

(ai  conde.)  Scñor  ,  SÍ  yo  he  venido  por  fuerza.  (lodd  este  diá- 
logo muy  vivamente.) 
(Vol  viéndose  al  posadero.  ) A  dónde? 

(ai  conde.)  Con  quc  avisáis. 

(volviéndose  al  marqués.)  A  quiéu.  (Ap.  y  con  ira.)  EstOS  SOü  lOS 

Órganos  de  Móstoies!  Vive  Dios  que  sí  se  burlan  de  mí... 

Oh !  (ai  marqués  y  al  posadero  que  lo  miran  estupefactos  y  sin  eutea- 

derio.)  Yo  OS  haré  hablar  en  una  prisión.  Ahora  nos  ve- 
remos las  caras!  (Se  va  furioso.) 

(e1  marqués  y  el  posadero  lo  siguen  con  la  vista  é  inmóviles.  En  seguida 
se  miran  el  uno  al  otro,  y  al  cabo  el  posadero,  que  está  frente  del  marqués 
le  pregunta.) 

Pos.       ¿Qué  ha  dicho? 

Mar.      Quién  es  ese  energúmeno? 

Pes.       (ai  marqués.  )  Por  qué  no  me  respondéis  ? 


Pos. 
Conde. 


Mar. 
Conde. 

Mar. 
Conde. 

Pos. 

Conde. 

Mar. 

Conde. 


Mar. 

Pos. 
Mar. 

Pos. 

Mar. 

Pos. 
Mar. 
Pos. 
Mar. 

Pos. 


Bar. 

Feliz. 

Mar. 

Feliz. 

Bar. 
Feliz. 

Mar. 


—  62  — 

(impaciente  y  sin  entenderlo.)  Qué  diablO  deCÍS?  (Para  sí.)  Oh! 
ya  es  preciso...  (Sacadel  bolsillo  una  trompetilla  de  plata  y  se  la  da 
al  posadero  para  que  le  hable  cqn  ella.)  TOmad.  Habladme  COD 

eso. 

(creyendo  que  la  trompetilla  es  para  que  él  se  la  ponga  al  oído,  se  la  coio- 
ta y  se  pone  de  lado  para  que  le  hable  con  ella.)  Ajá!  Explicaos, 
(vivamente  sorprendido.)  Calle!  SÍ  CS  COmO  yo!  (Le  quita  la  trom- 
petilla y  le  habla  con  ella.)  YO  SOy  SOrdO. 

Sí?  (Le  quita  al  marqués  la  trompetilla  y  le  habla  con  ella.)  Y  yo 

también. 

(ei  mismo  juego.)  Eii  csta  quínta  pasa  algo  que  yo  no  com- 
prendo. 

(id.)  Ni  yo  tampoco, 
(id.)  Quién  era  ese  viejo  ? 
(id.)  Ei  señor  conde  dei  Arco ! 
(vivamente.)  El  condc!  Y  yo ,  torpo,  que  no  adiviné...  Oh! 
Corramos  en  su  busea...  Dadme  acá!  (lc  quita  la  trompetilla 

y  se  dirige  al  fondo.) 

Jé!  Oíd!  Escuchadme...  (ei  marqués  ve  sallr  &  la  Baronesa.  Hace 
una  seña  al  posadero  para  que  se  vaya.  El  se  queda  sólo  y  oculto  obser- 
vando . ) 


ESCENA  XII. 

La  Baronesa.  D.  Feliz. 

(saliendo  vivamente.  )  No  es  un  postillón  !  Es  eí  oficial  á  quien 
yo  aborrecía  sin  conocerle...  A  quien...  á  quien  ahora 

amo  á  pesar  mió!  (d.  Fellz  sale  por  entre  el  ramaje.)  Ciclus!  (a  don 

Feliz.)  Alejaos!  Huid !  Aquí  peligra  vuestra  libertad!  Acaso 
vuestra  vida! 

Qué  me  importa  la  vida  sin  vuestro  amor?  Cuando  ya 
sabéis  quién  soy,  cuando  la  casualidad  nos  ha  unido... 
(Aparte.;  No  hay  duda!  Es  mi  hombre...  El  que  anoche 
y  esta  mañana...  Oh,  qué  sospecha... 
Por  piedad!  Decidme  que  me  amáis  y  partiré  contento. 

(cogiéndola  una  mano.) 

Partir? 

No  queréis  vos?  Ah!  Entonces  me  quedo;  me  quedo 
aunque  supiera... 

(El  marqués  aparece  en  medio  de  los  dos.) 
(separándolos  y  sonriendo.)  Con  pcrmíSO. 


—  63  — 


Mar.      No  cuestionemos.  Aunque  soy  sordo...  veo  muy  clfjro... 

y  sólo  deseo  saber  si  rae  devolvereis  el  traje.  En  cuanto 

á  la  novia... 
Feliz.     Marqués?  (auo.) 

Mar.  No  es  verdad  que  no  soy  yo  el  marido  que  deseáis? — 
Oh!  Me  basta  vuestro  silencio. — Y  si  este  joven  es,  co- 
mo preeumo,  un  caballero... 

Conde,  (saliendo  con  los  aldeanos.)  Ese  jóveu  cs  el  mismo  á  quien  bus- 
camos. 

Bar.       Dios  mió! 

Feliz.     Señor  conde... 

Conde.    El  oficial  que  ha  llegado  en  su  seguimiento  lo  sabe  todo 

y  acaba  de  enterarme... 
Mar.      Que  sea  enhorabuena^  señor  conde.  (Dándole  lamano.) 
Conde.  Eh?Qué? 

Mar.      Vuestra  sobrina  se  casa  con  ese  hidalgo...  y  yo.... 

Conde.    Cómo!  Con  ese...  Cielos !  Otro  embrollo! 

Bar.        (Bajo  al  conde.  )  No,  querido  tio,  es  la  verdad. — Salvadle: 

haced  que  yo  parta  con  él  á  Francia... 
Conde.  Jamás! 

Bar.       (Bajo al  conde.)  Es  dccir  que  me  queréis  dejar  viuda! 
Conde.    Por  vida... 

Bar.       En  cuanto  al  marqués...  renuncia  gustoso  á  mi  mano. 

Ahí  le  tenéis  ,  preguntadle...  (Bautista  ha  salido  sin  ser  Yistopor 
el  fondo.) 

Conde.    Calle !  Es  este  quidam ! 

Mar.      Señor  conde...  Tengo  que  pediros  mil  perdones  al  de- 
sistir de... 
Conde.    Pero,  y  el  títro  quidam? 
Feliz.     Es  mi  criado. 
CoxNde.    Ah,  bribón  !  Si  le  atrapo... 

BaUT.        (Apareciendo  repentinamente  al  lado  del  conde.)  COH  qUG  dcciamOS 

que  los  tudescos  estaban  á  la  izquierda... 

Conde.      (Arrastrado  por  el  afán  dé  hablar  de  la  batalla  y  olvidándose  de  todo.)  No, 

no,  á  la  derecha.  Los  ingleses  ocuparon  el...  (comprende 

de  pronto  la  burla  y  le  da.  un  empellón  á  Bautista.)  BcStia  dc  mi! 

este  tuiio  quiere  hacerme  olvidar...  Pronto,  (a  la  Baronesa.) 
Disponed  vuestra  partida...  y  casaos  ya  que  no  hay  oti'O 
remedio. 


—  64  — 


FINAL. 

Bar.  t  Feliz.     Léjos  ya  de  nosotros , 

vano  disfraz , 
el  amor  de  ini  alma 

tuyo  será. 
Y  sin  miedo  al  ingrato , 

fiero  desden , 

hoy  me  siento  iS^o' 

con  tu  querer. 
Todos.  Cantad  á  quien 

logró  vencer 
rigores  de  ingrato  desvío  , 

cantad ,  cantad. 
Suenen  do  quier 

los  ecos  de  amor  y  placer. 


LETRA  QUE  CANTA  EL  CORO. 

A  la  orilla  del  Ebro 

niña  te  vi, 
y  quedé  en  el  instante 

muerto  por  tí ; 
pues  mortal  fué  la  herida 

que  hizo  tu  amor, 
ya  que  amándote  muero 

ten  compasión. 
No  escondas , 
no, 

la  luz  de  tus  ojos  serenos. 

Ay, 

por  qué ,  di ,  tanto  riíjjor  , 

Ay, 

muestra  tu  risa  de  amor. 


FIN. 


PUNTOS  DE  VENTA  EN  PROVINCIAS. 


Albacete. 
Alcoy 
Al^eciras. 
Alicante. 
Almei'ia. 
Aran  juez. 
Avila 
Badajoz- 
Barcelona. 
Bilbao. 
Burgos. 
CAceres. 
Cádiz. 
Córdoba. 
Cuenca. 
Castellón. 
Ciudad-Real. 
Coruúa. 
Cartagena. 
Chiclana. 
Ecija. 
Figueras. 
Gerona. 
Gijon. 
Granada. 
Guadalajara. 
Habana. 
Haro. 
Huelva. 
Huesca. 
Jaén 
Jerez. 
León. 
Lérida- 
Lugo. 

Lorca. 
Logroño. 


Mataró. 
Murcia. 


Pérez. 

Payá  é  hijo. 

Joárizti 

Lloret. 

Alvarez. 

Santist(3ban. 

Garcés. 

Coronado. 

Mayol 

Astuy. 

Hervías. 

Valiente. 

De  Cárlos. 

Lozano. 

Mariana. 

Perales. 

Arellano. 

Lago. 

Riera. 

Cañizares. 

Isla. 

Frnz.  Magariños. 
Dorca. 

Crespo  y  Cruz. 

Zamora. 

Oñana. 

Uriarte. 

Uuintana. 

Osorno  é  hijo. 

Guillen. 

Hidalgo. 

Alvarez  Aranda. 
Viuda  de  Miñón. 
López  Morlins. 
Viuda  de  Pujol  y 

Hermano. 
Gómez. 
Brieba. 
Cano. 
Cañavatte. 
Clavel. 

Herederos  de  An- 
drion. 


Motril. 

Mahon. 

Orense. 

Oviedo. 

Osuna. 

Falencia. 

Palma. 

Pamplorja. 

Ponlevedra. 

Puerto  de  Santa 
Maria. 

Puerto-Rico  (Ma- 
y agües. ) 

Reus. 

Ronda 

Saniúcar. 

San  Fernando. 

Sta.  Cruz  de  Te- 
nerife. 

Santander. 

Santiago. 

Sori^.. 

Segovia. 

San  Sebastian. 

Sevilla. 

Salamanca. 

Segorbe. 

Tarragona. 

Toro. 

Toledo. 

Teruel. 

Tudeia. 

Talavera. 

Valencia.. 

Valladolíd. 

Vitoria. 

Villanueva  y  Gel- 

trü. 
übeda. 
Zamora. 
Zaragoza. 


Ballesteros. 
Vment. 
Robles. 
Galán. 
Montero. 
Gutiérrez  é  hijo.s. 
Gelabert. 
Los  Ríos  y  Bar- 
rena. 
Hernando. 

Gómez. 

Mestre  y  Tomás. 
Prius. 
Gutiérrez. 
Oña. 

Meneses. 

Ramírez. 

Hernández. 

Escribano. 

Pérez  Rioja 

Revilla. 

Garralda. 

Alvarez  y  Comp. 

Huebra. 

Mengor. 

Font. 

Tejedor. 

Hernández. 

Baquedano- 

Izalzu. 

Castro  (Saachez). 
Moles. 

Herederos  de  Ro- 
dríguez. 
Hidalgo. 

Creus. 

Bengoa. 

Fuertes. 

Viuda  de  Hcredia. 


CATALOGO 

de  la  Administración  general  de  obras  dramáticas  y  líricas. 


¡Presente,  mi  Generalt 

A  precio  de  la  vida. 

Achaques  de  la  vejez. 

lEspafioles,  k  Marruecos! 

El  honor  y  el  trabajo. 

El  padre  de  familia. 

Las  aves  de  paso. 

Casado  y  soltero. 

El  amor  y  el  almuerzo. 

Gracias  á  Dios  que  está  puesta 

la  mesa. 
La  cotorra. 


Las  bodas  de  Juanita. 
Los  dos  ciegos. 
La  zary.uela. 
La  pupila. 
Pablito. 
Bruschino. 

E 1  postillón  de  la  Rioja. 
Entre  mi  mujer  y  el  negro. 
La  col  a  del  di.ablo. 
Amor  y  misterio. 
Amar  sin  conocer. 
Catalina. 


1  Campanone. 

El  valle  de  Andorra, 
i  El  hijo  de  farailirt,  ó  el  lancer 
1  voluntario. 
I  El  sargento  Federico. 

El  Juramento. 
I  El  Paraíso  en  Madrid, 

Galanteos  en  Venecia. 

Los  Madgyai'cs. 
1  Los  Circasianos. 
!  Mis  dos  mujeres.